Ramales de la Victoria, en el valle del Asón, se visita en un día: la cueva de Covalanas (Patrimonio Mundial desde 2008, solo con reserva previa y en grupos reducidos), la cueva de Cullalvera, un casco urbano con palacio del siglo XVIII y la cascada del nacimiento del Asón. Queda a algo menos de una hora en coche desde Bareyo.
Ramales de la Victoria es la puerta del valle del Asón y una de las paradas menos visitadas de la Cantabria oriental, a pesar de reunir más patrimonio del que cabe en una mañana. Desde Bareyo se llega en algo menos de una hora, y el paisaje cambia pronto: se deja atrás la costa y entran las paredes de caliza y los prados de montaña.
Lo que lo distingue es la combinación. En pocos kilómetros hay arte rupestre de hace milenios, un casco urbano con casonas de indianos y un parque natural, el de los Collados del Asón, que empieza justo detrás del pueblo. Nosotros lo recomendamos para un día de otoño, cuando la lluvia ligera no estropea el plan y las cuevas son un refugio.
Ordenamos la visita de lo que exige planificación a lo que se improvisa: primero las cuevas, que se reservan, y después el pueblo y el valle.

Cueva de Covalanas: las ciervas rojas
Covalanas es la visita que justifica el viaje. Sus paredes conservan una galería de figuras pintadas en rojo, sobre todo ciervas, junto a algún caballo y, según los estudios, posiblemente un reno y un uro. Las fuentes que hemos consultado hablan de una veintena de figuras; el número exacto varía según quién cuente. La cueva forma parte del conjunto de cuevas con arte paleolítico del norte de España declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2008.
Lo más llamativo es la técnica: las figuras se perfilan con una línea de puntos rojos, un estilo que se reconoce enseguida cuando se ve de cerca. La visita es guiada, en grupos pequeños y de unos 45 minutos según la información publicada. No hay entrada libre ni se puede improvisar: sin reserva no se pasa. Por eso Covalanas va la primera y el resto del día se organiza a su alrededor.

Cullalvera y la ruta de las cuevas
Cullalvera, en Guardamino, es la segunda cueva del municipio y también la gestiona Cultura de Cantabria. La visita comienza con un audiovisual sobre la comarca, y las entradas de ambas cuevas se venden en la taquilla de Cullalvera. Si reservas las dos el mismo día, deja al menos dos horas entre el inicio de una visita y la otra, según indican las fuentes consultadas.
Si prefieres andar, el entorno tiene el sendero PR-S 22, la llamada Ruta de las Cuevas, un itinerario circular que enlaza varios puntos del conjunto. Antes de planificarlo conviene confirmar su distancia y su estado en la información turística local, porque los datos que hemos encontrado no coinciden.

Qué ver en Ramales de la Victoria: el casco urbano
El centro es pequeño y se recorre en una hora larga. Lo más representativo es el Palacio de Revillagigedo, una construcción barroca del siglo XVIII que destaca entre las casonas de indianos con jardines y verjas, recuerdo de los emigrantes que volvieron de América. En la plaza central está la iglesia de San Pedro.
En los barrios del municipio hay otros templos que merecen una parada si te sobra tiempo: San Emeterio y San Celedonio, en Gibaja, y Nuestra Señora, en Guardamino. Ramales es de esos pueblos en los que conviene mirar hacia arriba: los detalles están en balcones, escudos y rejería, no en un monumento único.

El valle del Asón: cascada, ferrata y piragua
Detrás del pueblo empieza el Parque Natural de los Collados del Asón. En su corazón nace el río en una cascada de alrededor de 70 metros, con miradores junto a la carretera. Para una caminata más larga tienes nuestra guía de la ruta al nacimiento del río Asón.
Quien busque actividad encontrará a unos veinte minutos a pie del pueblo la vía ferrata El Cáliz, junto a una escuela de escalada, y en el tramo medio del valle se practica el descenso del Asón en piragua. Ambas actividades dependen del caudal y de las condiciones del día, así que consulta antes con una empresa local.

Lo que hay que saber
Cómo llegar: desde Bareyo, algo menos de una hora en coche. Reserva: las cuevas se reservan a través de la web oficial de las cuevas de Cantabria; consulta ahí disponibilidad y tarifa vigente, porque cambian. Covalanas: visita guiada de unos 45 minutos en grupos reducidos; hay que recoger la entrada con al menos 15 minutos de antelación y subir a pie desde el aparcamiento, unos 600 metros según la información publicada. No es accesible para personas con movilidad reducida. Cierres: según las fuentes, cierra el 1 y el 6 de enero y el 24, 25 y 31 de diciembre; confírmalo en la web oficial. Qué llevar: calzado con buen agarre y una capa para el frío de la cueva. Tiempo: un día completo si combinas cuevas, pueblo y cascada.
Arte de hace milenios, un pueblo de casonas y la cabecera del Asón, a menos de una hora de la costa.
Volver de Ramales a la costa de Trasmiera cierra bien el día: del frío de la cueva a una casa con jardín y silencio, a pocos minutos del mar. Las villas de Bareyo Residences están en esa misma costa, a un paso de todo lo que acabas de leer.



