Santoña se ve en un día: el Faro del Caballo y sus más de 700 escalones excavados en el Monte Buciero, los tres fuertes históricos, las Marismas de Santoña —el humedal más grande del norte de España— y el puerto pesquero con la iglesia de Santa María del Puerto. Está a unos 30 minutos en coche desde Bareyo.
La primera vez que se sube por la escalinata del Faro del Caballo, casi nadie llega arriba sin pararse un par de veces. Son más de 700 peldaños tallados en la roca del Monte Buciero, y la recompensa —vistas abiertas al Cantábrico con el pueblo pesquero a los pies— explica por qué Santoña se ha ganado fama de destino que sorprende a quien solo esperaba una parada rápida de camino a otra playa.

A menos de media hora de Bareyo, Santoña reúne en un espacio pequeño una combinación poco habitual: acantilados y fuertes militares del siglo XIX, un puerto todavía vivo de la pesca de la anchoa, y uno de los humedales más importantes de España a las puertas del pueblo. Se puede recorrer entero en una mañana o alargarlo a un día completo si se añade una ruta por las marismas.
El Faro del Caballo y los acantilados del Monte Buciero
El Faro del Caballo, construido en 1863, ya no funciona como tal, pero sigue siendo el mirador más fotografiado de Santoña. Para llegar hay que bajar —y luego subir— una escalinata de piedra excavada en el acantilado, con más de 700 escalones que descienden hasta un saliente rocoso batido por el Cantábrico. El desnivel es considerable y no hay sombra en casi todo el recorrido, así que conviene evitarlo en las horas centrales de un día de sol fuerte y llevar agua si se va con niños. A media subida se abren las mejores vistas sobre la bahía y sobre el propio Monte Buciero, uno de los pocos tramos de costa cántabra donde el acantilado cae de forma tan vertical sobre el mar.

Los tres fuertes que defendían la bahía de Santoña
Santoña fue plaza fuerte durante siglos por su posición estratégica a la entrada de la bahía, y de aquella función defensiva quedan tres construcciones que se pueden visitar en la misma tarde. El Fuerte de San Martín, al final del paseo marítimo, es el más accesible y el que mejor conserva su trazado original. El Fuerte de San Carlos, ya cerca de la bocana, controlaba la entrada de barcos al puerto. Y el Fuerte del Mazo, conocido también como fuerte de Napoleón por datar de la ocupación francesa, corona el Monte Buciero y ofrece la panorámica más completa de todo el conjunto: la bahía, el pueblo y, en días claros, la costa hasta Laredo.
Las Marismas de Santoña, el gran humedal del norte
A los pies del pueblo se extiende el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, más de 4.000 hectáreas de estuario que forman el humedal más grande de la cornisa cantábrica y uno de los puntos de mayor biodiversidad de España, con más de 20.000 aves censadas de unas 120 especies distintas. El recorrido más habitual sigue los diques de la marisma de Bengoa, al norte del casco urbano, con la ruta bien señalizada y accesible para toda la familia. Septiembre y octubre son buena época para verla: coincide con parte del paso migratorio y con la llegada de las primeras limícolas de invierno. Si te interesa profundizar en qué especies se pueden ver y cuándo, en nuestra guía sobre la observación de aves en las Marismas de Santoña entramos en detalle.

El puerto de Santoña, la iglesia de Santa María del Puerto y el casco histórico
El puerto de Santoña sigue siendo uno de los más activos de Cantabria en la pesca de la anchoa y el bonito, y pasear por su lonja y sus calles cercanas —con el Palacio de los Duques de Santoña y el Palacio de los Marqueses de Chiloeches como referencias— da una idea de la importancia comercial que tuvo el pueblo. A pocos metros, la iglesia de Santa María del Puerto, de origen protogótico y del siglo XIII, es el edificio religioso más antiguo de la villa y merece una parada aunque sea breve. El casco histórico se recorre a pie sin prisa en poco más de una hora, con paradas para curiosear en las conserveras y comprar anchoa directamente en alguna de las fábricas del pueblo.

Lo que hay que saber
Desde Bareyo, Santoña queda a unos 30 minutos por la N-634 y la CA-141. Hay aparcamiento gratuito junto al puerto y en las inmediaciones del paseo marítimo, aunque en fin de semana de verano conviene llegar temprano. Los tres fuertes se visitan por fuera de forma libre y gratuita; para actividades guiadas por las marismas, el Centro de Interpretación, en el edificio El Mirador de las Marismas, en el puerto, gestiona las reservas en el 942 67 17 24. La escalinata del Faro del Caballo no tiene restricción horaria, pero no es apta para sillas de ruedas ni carritos de bebé por el desnivel y el firme de piedra irregular. Si vas a comer, el puerto tiene varias marisquerías y bares de anchoa con buena relación calidad-precio.
«Pocos pueblos de Cantabria concentran en tan poco espacio un faro, tres fuertes y uno de los humedales más importantes de Europa»
Santoña resume bien lo que ofrece esta parte de Cantabria: historia militar, naturaleza protegida y una vida de puerto que sigue funcionando de verdad, no como decorado para el turista. Es uno de esos sitios que recomendamos sin dudar a quien se aloja en Bareyo Residences y busca algo distinto a un día de playa, precisamente porque queda a tiro de piedra y se puede combinar con cualquier otro plan de la costa de Trasmiera. Cuando abran Villa Camino y Villa Monte en septiembre de 2027, Santoña será una de las primeras excursiones que sugiramos a nuestros huéspedes.

