Qué ver en Colindres: la iglesia de San Juan Bautista y las casonas de su casco antiguo, el paseo junto a la ría del Asón dentro del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, y el ambiente de su puerto pesquero. Se recorre bien en media jornada.

Colindres queda entre Laredo y Santoña, y casi todo el que pasa por la zona la cruza sin detenerse. Es una pena, porque en un municipio de apenas 5,94 km² caben un casco antiguo con casas-torre, una ría de enorme valor para las aves y uno de los puertos pesqueros más importantes de Cantabria.

Con algo más de 8.500 habitantes, sigue siendo un pueblo que funciona por sí mismo, no un decorado pensado para el visitante. Se nota en el puerto, en los bares de la hora del vermú y en la forma en que la gente vive la ría.

Esto es lo que merece la pena ver, cómo ordenar la visita y cómo encaja con una estancia en Bareyo, a unos 30 minutos en coche.

Vista general de Colindres y la ría del Asón desde el casco antiguo, luz de mañana

Qué ver en Colindres: el casco antiguo y la iglesia de San Juan Bautista

El pueblo se divide en dos zonas muy distintas: Colindres de Abajo, la parte moderna y comercial, y Colindres de Arriba, el casco antiguo. Si lo que buscas es patrimonio, sube al segundo.

El edificio más destacado es la iglesia de San Juan Bautista, levantada en el siglo XVI sobre los restos de un monasterio del siglo XI dedicado a San Jorge y San Juan. Es un templo de una sola nave con ábside poligonal, que según la ficha de Spain.info fue reparado en 1580. No es una gran catedral, y justo por eso se disfruta: se ve en diez minutos y da contexto a todo lo demás.

Alrededor se reparten casonas y casas-torre que recuerdan el pasado noble y marinero de la villa, como la Casa-Torre de los Agüero, la Casa Gil de la Redonda y Velasco, la Casa-Torre de Santaolaja o la Cruz de Mori. Muchas son viviendas particulares y se ven por fuera, así que cuenta con un paseo tranquilo, no con una visita guiada. Si te interesa entrar en alguna, pregunta antes en el ayuntamiento.

Iglesia de San Juan Bautista de Colindres y calle del casco antiguo con casonas

La ría del Asón y las marismas: lo mejor de Colindres en otoño

Colindres está donde el río Asón se abre al estuario de Santoña, y forma parte del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Las marismas de Santoña figuran como humedal de importancia internacional y los recuentos de aves acuáticas invernantes han superado con regularidad las 20.000 aves, una cifra que explica por qué aquí vienen ornitólogos de toda España.

Por eso el otoño y el invierno son buena época: con el frío llegan las aves que pasan la estación en la ría, y con la marea baja se ven alimentándose en los fangos. Hay un recorrido costero de aproximadamente una hora junto al estuario del Asón que explica la biodiversidad del humedal, y es una forma sencilla de entenderlo sin salir del pueblo.

Lleva prismáticos, calzado que aguante el barro y mira la tabla de mareas antes de salir. Si el tema te engancha, tenemos una guía específica sobre observación de aves en las marismas de Santoña. Y una advertencia: el marisqueo se sigue practicando aquí de forma controlada, así que no recojas nada por tu cuenta.

Aves invernantes en los fangos de la ría del Asón con marea baja

El puerto pesquero y la vida marinera

Colindres figura como el segundo puerto pesquero de Cantabria, y eso se aprecia desde el primer paseo por el muelle. La actividad cambia con las mareas y con la campaña de cada especie, de modo que no hay un horario fijo en el que "pasen cosas": lo normal es acercarse a media mañana o a primera hora de la tarde, y ver el trabajo que queda, las redes, las cajas y las barcas amarradas.

El puerto es también el mejor punto para entender por qué esta zona vive del pescado y del marisco. Si quieres probarlo, busca una casa de comidas del pueblo antes que un local pensado para el paso, y pregunta qué ha entrado ese día.

Barcas amarradas y muelle del puerto pesquero de Colindres

Colindres y el Camino de Santiago del Norte

Colindres es una parada habitual del Camino del Norte a su paso por Cantabria. Quien camina entre Laredo y Güemes suele cruzarla con prisa, pero merece unas horas, sobre todo si se hace la etapa con calma. Tenemos la etapa Laredo–Güemes del Camino del Norte explicada con sus variantes y consejos, por si quieres combinar la caminata con una visita al pueblo.

Lo que hay que saber

La visita completa lleva entre dos y tres horas: casco antiguo, ría y puerto. Desde Bareyo son unos 30 minutos en coche, así que cabe en una mañana y la comida.

Las mejores condiciones para la ría son con marea baja y buena luz; consulta las mareas antes de ir. El horario de apertura de la iglesia y de cualquier visita guiada puede variar, por lo que conviene confirmarlo con el ayuntamiento. Sus fiestas de verano tienen fama en la región, pero las fechas cambian: consúltalas allí.

En otoño e invierno lleva una capa impermeable: la ría es abierta y el viento se nota.

«Colindres no pide mucho tiempo, pero devuelve lo que se le da: una mañana tranquila entre ría, casonas y puerto.»

Colindres es un buen ejemplo de la Cantabria que se descubre sin prisa: pueblos pequeños, una ría viva y un patrimonio modesto pero auténtico, a un paso de la costa de Trasmiera. Para quien se aloja en Bareyo, es una de esas escapadas cortas que se hacen entre playa y playa. Si te sirvió esta idea, añade esta visita a la ruta por la bahía de Santoña y la ría de Ajo.