Para tomar vino de Cantabria en pareja, lo más sencillo es elegir entre sus dos Vinos de la Tierra: Costa de Cantabria, con blancos y tintos de la costa y los valles, y Liébana, con viñas de montaña. Los blancos frescos acompañan al pescado y al marisco; los tintos de Liébana, a la carne y a los guisos.

Cantabria no es una región vinatera de la que se hable en las cartas de los restaurantes, y por eso mismo es un buen juego para dos: pedir una copa que no conocéis y ver con qué plato funciona. Hay pocas bodegas, producciones pequeñas y un abanico de uvas más variado de lo que se espera.
No vamos a repetir lo que ya contamos en nuestra guía de bodegas cerca de Bareyo, donde explicamos qué bodegas se pueden visitar. Aquí nos centramos en la mesa: qué botella abrir según lo que haya en el plato, de las anchoas al cocido, y cómo hacerlo sin complicarse.
Las dos denominaciones de vino de Cantabria
Cantabria tiene dos Vinos de la Tierra. El de Costa de Cantabria obtuvo ese estatus en 2005 y abarca los municipios entre la costa y los Picos de Europa que no pertenecen a Liébana. Sus viñedos se concentran sobre todo en el Valle de Villaverde, Vidular, Bárcena de Cicero y Esles. Entre sus uvas blancas figuran Godello, Verdejo, Albillo, Chardonnay, Malvasía e Hondarrabi Zuri.
El de Liébana es de 2004 y se limita a seis municipios: Potes, Pesaguero, Cabezón de Liébana, Camaleño, Cillorigo de Liébana y Vega de Liébana. Allí hay tintas como Mencía, Tempranillo, Garnacha o Albarín negro, además de blancas como Godello, Verdejo o Albillo. Entre las bodegas que suelen citarse en la región están Casona Micaela, en el Valle de Villaverde, Miradorio, en Ruiloba, Viña Carmina, en Vargas, y Hortanza, en Guriezo. Antes de buscar una botella concreta, confirma que sigue en producción: son bodegas pequeñas y las añadas cambian.

Qué vino con anchoas, rabas y marisco
El mar pide blancos. Con anchoas de Santoña, que son saladas y untuosas, funciona un blanco de acidez viva; con rabas y fritos, algo ligero y fresco que limpie la boca entre bocado y bocado; con marisco cocido, un vino seco sin demasiada madera. Si queréis acertar sin saber, buscad un blanco joven de Costa de Cantabria y pedid que lo sirvan muy frío.
El truco para dos personas es compartir un solo plato y cambiar de copa a mitad: la segunda copa debería ser distinta, aunque sea del mismo viñedo, para notar el cambio. Sale más variado, y más divertido, que abrir una botella entera.

Qué vino con bonito, pescado y arroces
El bonito del norte, en tartar o a la plancha, admite un blanco con algo más de cuerpo. Un Godello o un Albillo, si lo encontráis, son una pareja razonable. Si el bonito va en sorropotún, con patata y pimiento, un tinto joven y ligero, servido algo fresco, aguanta el caldo sin taparlo.
Para pescados al horno o a la espalda, el criterio vuelve al blanco: mejor seco, de acidez media y sin dulzor.
Qué vino con cocido, carne y quesos
En el interior, los platos son otros y los tintos de Liébana hacen su trabajo. Con el cocido montañés o el lebaniego, un tinto de Mencía con cuerpo y poco roble sostiene los garbanzos, la berza y el compango. Con una chuleta de tudanca o un guiso de caza, vale un tinto con más estructura. Y con quesos, depende: los curados piden tinto; los frescos y los ahumados, un blanco.
En Liébana el digestivo natural es el orujo. Si vais en noviembre, la fiesta del orujo de Potes es la ocasión de probarlo en su sitio.

Cómo elegir vino en un restaurante en pareja
Pedid por copas si la carta lo permite, y si no, preguntad directamente al camarero qué vino de Cantabria tienen: muchas veces no está en la carta, pero sí en la bodega. Contad con pocas referencias: no esperéis una carta larga.
Si conduces, la regla no cambia: una copa pequeña, comida de por medio y un conductor que no beba. En la costa, las distancias son cortas, pero las curvas no perdonan. Una cena en casa resuelve el problema: con el producto local y una botella, tenéis la mesa montada. Nuestro menú sencillo para cocinar en casa con productos de Cantabria es un buen punto de partida.

Dónde comprar vino de Cantabria
Lo más seguro es comprar en la propia bodega o en tiendas gourmet y mercados de la región. Pregunta por la añada y por la uva, y comprueba la etiqueta: debe indicar Vino de la Tierra Costa de Cantabria o Vino de la Tierra de Liébana. Puedes consultar el catálogo de productos y rutas gastronómicas en la web de Turismo de Cantabria.
No tenemos precios actualizados que citar, así que pregunta antes de comprar: la producción es pequeña y varía mucho de una bodega a otra.
Lo que hay que saber
Denominaciones: Vino de la Tierra Costa de Cantabria (2005) y Vino de la Tierra de Liébana (2004). Costa de Cantabria: viñedos en Villaverde, Vidular, Bárcena de Cicero y Esles. Liébana: seis municipios, de Potes a Vega de Liébana. Blancos: con anchoas, rabas, marisco y pescado. Tintos de Liébana: con cocido, carne y guisos. Para dos: compartir un plato y pedir dos copas distintas. Antes de ir: confirmar que la bodega o la referencia siguen disponibles.
«En Cantabria no se elige un vino por la etiqueta, sino por el plato que tienes delante.»
Una cena en pareja con vino de la tierra se parece mucho a la escapada que la rodea: pocas cosas, bien elegidas y sin prisa. Desde Bareyo, la costa y los valles dan para probar las dos denominaciones en pocos días, y volver a casa a tiempo. Villa Camino y Villa Monte, las dos villas de Bareyo Residences, son un buen lugar donde abrir esa botella al final del día.



