Las mejores rabas de Santander se sirven en tabernas del Barrio Pesquero y el centro: La Radio y La Prensa por su producto sin artificios, Cañadío y El Machi por el punto de fritura, La Tucho como parada histórica desde 1956, y la Vermutería Solórzano para tomarlas con vermut, todas a menos de 40 minutos de Bareyo.

Si buscas las mejores rabas de Santander, el primer paso es saber qué buscas exactamente: aros de calamar, normalmente peludín, rebozados en una harina fina y fritos hasta quedar crujientes por fuera y jugosos por dentro, sin más aderezo que un chorro de limón. El Ayuntamiento la incluye entre los platos imprescindibles de su guía gastronómica oficial, y no es casualidad: buena parte del calamar que llega a las cocinas de la ciudad se descarga a diario en la lonja del Puerto de Santander, a apenas unos metros de varias de las tabernas de esta lista.

Jose Cespedes Balongo · unsplash

Para esta selección hemos priorizado locales con producto propio y trayectoria contrastada, dejando fuera cadenas y bares de paso. El recorrido empieza en las tabernas más clásicas del Barrio Pesquero, sigue por dos versiones más elaboradas del mismo plato en el centro, y termina en dos direcciones que vale la pena buscar aunque queden algo más alejadas: una por su historia, la otra por la compañía perfecta de un buen vermut.

Taberna La Radio

Taberna La Radio, en el Paseo General Dávila, es de las tabernas con más nombre del Barrio Pesquero de Santander, con una barra siempre animada y una terraza interior que en verano se llena a la hora del aperitivo. Sus rabas se reconocen por el corte fino y regular del calamar, que da un rebozado ligero y muy crujiente sin llegar a tapar el sabor del producto. Es la parada más clásica de la lista, la que casi cualquier santanderino nombraría primero si le preguntas dónde comer rabas.

Barra de Taberna La Radio con una ración de rabas recién servida y clientes tomando el aperitivo

Taberna La Prensa

A pocos minutos de La Radio, en el barrio de Monte, Taberna La Prensa abrió en 2014 y ya se ha ganado un hueco entre las direcciones de referencia para comer rabas en Santander, con raciones generosas a un precio que sigue siendo comedido para lo que ofrece. El calamar se corta a mano en el propio local, un detalle que marca la diferencia frente a quien lo compra ya troceado, y se sirve recién frito, sin apenas tiempo de reposo entre la sartén y la mesa. Si buscas cantidad sin renunciar a la calidad, esta es la opción más segura del barrio.

Plato de rabas de Taberna La Prensa con corte grueso de calamar recién frito sobre la mesa

Cañadío

Cañadío, en pleno centro, en la calle Gómez Oreña, es una parada distinta a las dos anteriores: aquí la raba convive con una carta de cocina tradicional con toques actuales, en un local con más de treinta años de historia y presencia habitual en guías como la Michelin o Repsol. El punto de fritura es tan cuidado como el resto de su carta, con un rebozado más fino que el de una taberna de barrio, pensado para quien busca comer sentado a mesa antes que de pie en la barra. Es la opción para combinar la raba con una comida completa sin salir del centro de Santander.

Fachada del restaurante Cañadío en la calle Gómez Oreña de Santander

El Machi

El Machi, en la calle Calderón de la Barca, se ha especializado en la raba hasta el punto de prepararla de tres formas distintas en la misma carta, todas partiendo de harina de molino de piedra y fritura en aceite de oliva. Es la propuesta con más margen para elegir dentro del propio plato: quien quiera comparar texturas en una sola visita, aquí puede hacerlo sin pedir en varios sitios. La taberna marinera mantiene el ambiente de bar de siempre, con mesas altas y un servicio rápido pensado para el ir y venir del centro.

Interior de la taberna marinera El Machi con mesas altas y ambiente de barra

La Tucho

La Tucho lleva desde 1956 sirviendo cocina cántabra en San Román de la Llanilla, ya en las afueras de Santander, lo que la convierte en la única de esta lista que exige un pequeño desvío desde el centro. A cambio, es la que más historia acumula: tres generaciones de la misma familia y una clientela que repite desde hace décadas por unas rabas que apenas han cambiado de receta desde que abrieron. Merece la pena reservar con antelación, sobre todo los fines de semana, porque el comedor se llena de gente que ya sabe lo que va a pedir.

Comedor tradicional de La Tucho en San Román de la Llanilla con mesas puestas

Vermutería Solórzano

La Vermutería Solórzano, en la calle Peña Herbosa, cerca de Puertochico, cierra la lista con una propuesta distinta: aquí la raba no es el plato principal de la carta, sino el acompañamiento perfecto de un vermut de grifo servido en la casa, en un ambiente de aperitivo clásico más que de comida sentada. Es la parada que recomendamos para quien busca algo más ligero a media tarde, sin necesidad de sentarse a comer un menú completo. El local suele llenarse a la hora del aperitivo de fin de semana, así que conviene ir con margen.

Barra de la Vermutería Solórzano con copas de vermut y una ración de rabas de acompañamiento

Lo que hay que saber

  • La raba tradicional se hace con peludín (Loligo vulgaris), el calamar más habitual en las lonjas del Cantábrico, cortado en aros gruesos y rebozado en harina fina.
  • Casi todas las tabernas de esta lista cierran algún día entre semana; comprueba el horario antes de ir, sobre todo lunes y martes.
  • Una ración de rabas en Santander ronda los 9-14 €, según el local y el tamaño de la ración.
  • En las tabernas de barrio (La Radio, La Prensa, El Machi) se suele comer de pie en la barra; en Cañadío y La Tucho es más habitual sentarse a mesa.
  • Reserva con antelación en fin de semana, especialmente en La Tucho y Cañadío, donde el comedor se llena rápido.

La raba no necesita salsas ni presentaciones: un buen rebozado, calamar fresco y el punto justo de fritura bastan para explicar por qué es el plato con el que Santander se identifica.

Si de camino a Bareyo te apetece seguir con la ruta gastronómica, en nuestra guía de las mejores tortillas de patata de Cantabria tienes otra parada de bar en bar igual de honesta que esta. Y si prefieres terminar el día sin moverte del pueblo, en Villa Camino y Villa Monte, que abren en septiembre de 2027, hay cocina bien equipada para freír tus propias rabas con el calamar que traigas de vuelta de Santander.