Cantabria tiene nueve faros repartidos por su costa, de los que ocho siguen siendo visitables y fotografiables hoy: desde el histórico Cabo Mayor en Santander hasta el mural de Okuda en el Faro de Ajo. Esta ruta los ordena de oeste a este, con acceso, distancia y qué esperar de cada uno.
La costa de Cantabria concentra nueve faros activos, según recoge la web oficial de Turismo de Cantabria, aunque solo ocho conservan interés real para visitar: el noveno, Punta de la Cerda, en la península de la Magdalena, es una luz menor sin acceso público significativo, así que lo dejamos fuera de esta ruta. Van desde 1830, año de construcción del más antiguo, hasta 1930, cuando se inauguró el más reciente en el cabo de Ajo.
No hace falta recorrerlos todos en un solo viaje —la distancia entre el más occidental y el más oriental supera los 80 kilómetros de costa— pero conocer dónde está cada uno y qué lo hace distinto ayuda a decidir cuáles encajan en una escapada de fin de semana o en varias tardes sueltas. El criterio de esta ruta por los faros de Cantabria es geográfico: aparecen ordenados de oeste a este, siguiendo la costa desde San Vicente de la Barquera hasta Castro Urdiales, ya cerca del País Vasco.

Faro de Punta Silla (San Vicente de la Barquera)
En el extremo occidental de la ruta, el faro de Punta Silla vigila la entrada a la ría de San Vicente de la Barquera desde 1871. Es el único de esta lista construido enteramente en piedra de sillería, un detalle que se nota nada más verlo: parece más una atalaya medieval que una torre de señales marítima.
Se llega andando desde el casco histórico de San Vicente en poco más de quince minutos, cruzando el puente de la Maza con el castillo del pueblo a la espalda. Las vistas desde su base son de las mejores de la lista —con los Picos de Europa nevados de fondo en días claros, algo que ningún otro faro de esta ruta puede ofrecer—. El entorno se puede visitar todo el año, aunque el interior de la torre no es visitable.

Faro de Punta del Torco de Afuera (Suances)
Avanzando hacia el este, en Suances, el faro de Punta del Torco de Afuera lleva funcionando desde 1863, lo que lo convierte en el segundo más antiguo de la costa cántabra después de Cabo Mayor. Se asienta a 35 metros sobre el mar, en un promontorio rocoso que separa las playas de Suances del resto de la costa.
El acceso es sencillo desde el paseo marítimo del pueblo, con un tramo final junto al acantilado que conviene evitar en días de viento fuerte o mar gruesa. A diferencia de Punta Silla, aquí el atractivo no es tanto el faro en sí —una torre discreta, sin ornamento— como el mirador natural que ofrece sobre la desembocadura del río Besaya y las playas de Suances y Ubiarco.

Faro de Cabo Mayor (Santander)
El decano de la ruta. El faro de Cabo Mayor se construyó en 1830 y conserva su torre original casi intacta, algo poco habitual en una costa donde la mayoría se han reformado varias veces. Está en el extremo norte de la península de la Magdalena, dentro del término municipal de Santander, y marca la entrada a la bahía.
Es también el más accesible de toda la lista: se llega caminando desde El Sardinero por un paseo asfaltado de apenas diez minutos, con aparcamiento cerca y sin ningún desnivel complicado. El entorno incluye un pequeño parque y vistas directas a la isla de Mouro, el siguiente punto de esta ruta, lo que permite fotografiar dos faros desde el mismo mirador.

Faro de la Isla de Mouro (Santander)
Justo enfrente de Cabo Mayor, sobre un islote rocoso a la entrada de la bahía de Santander, se levanta el faro de la Isla de Mouro. Con 18 metros de altura, es uno de los más fotogénicos de la lista precisamente porque no se puede visitar: su aislamiento en el mar es lo que lo convierte en protagonista de postales y en uno de los perfiles más reconocibles de la costa santanderina.
Se ve perfectamente desde los jardines del Palacio de la Magdalena, desde Cabo Mayor o desde cualquier barco que entre o salga de la bahía. Si el plan incluye una excursión en catamarán o una ruta en barco por la bahía de Santander, pasar junto a Mouro suele formar parte del recorrido.

Faro de Cabo de Ajo (Bareyo)
El más moderno de los nueve, inaugurado en 1930 tras varios naufragios en los arrecifes del cabo, es también el más colorido: desde 2020 luce un mural del artista cántabro Okuda San Miguel que lo ha convertido en el faro más fotografiado de la región. Está en Bareyo, en el punto más septentrional de Cantabria, a un paseo llano de media hora desde el aparcamiento de la Ojerada de Ajo.
Le dedicamos una guía completa aparte —con horarios, la ruta hasta la cercana cueva de la Ojerada y todos los detalles del mural— en nuestro artículo sobre el Faro de Ajo. Si solo vas a visitar uno de los nueve faros de Cantabria, probablemente sea este.

Faro El Pescador (Santoña)
En el extremo norte del monte Buciero, en Santoña, el faro El Pescador se asoma a 39 metros sobre el mar. Es el más alto de esta ruta y, junto con El Caballo, forma parte del mismo cabo, separado por un tramo de senderismo de dificultad media que recorre parte del perímetro del monte.
Llegar hasta aquí exige más esfuerzo que en el resto de la lista: no hay carretera de acceso directo, así que toca completar parte de la ruta circular del Buciero a pie, con desniveles y tramos de bosque. La recompensa es una de las vistas más despejadas de toda la costa oriental, con el golfo de Vizcaya abierto al frente y, en días claros, la costa vasca al fondo.

Faro El Caballo (Santoña)
A los pies de los acantilados del Buciero, mucho más cerca del nivel del mar que su vecino El Pescador, el faro El Caballo ofrece una perspectiva completamente distinta del mismo cabo. Su ubicación baja lo hace parecer casi parte de la roca sobre la que se asienta.
Se puede combinar con la visita a El Pescador en la misma ruta circular, o llegar por separado desde alguno de los paseos en barco que salen del puerto de Santoña hacia la costa del Buciero —una opción que también permite ver el faro desde el agua, algo que no se puede hacer con la mayoría de los otros ocho—.

Faro de Castro Urdiales
El último de la ruta, y el único que forma parte de una fortificación con siglos de historia detrás: el faro de Castro Urdiales se encendió por primera vez en 1853, integrado en el castillo de Santa Ana, una fortaleza del siglo XII que además incluye la iglesia gótica de Santa María y el puente medieval sobre la ría. Aunque administrativamente Castro Urdiales pertenece a Cantabria, su cercanía al País Vasco marca el final natural de esta ruta.
El conjunto castillo-faro abre todos los días, con horario de 11:00 a 13:30 y de 18:00 a 20:00 entre abril y octubre, y de 11:00 a 13:30 y de 16:30 a 18:30 el resto del año, según la web oficial de turismo de Castro-Urdiales. El acceso es urbano y sencillo, integrado en el paseo marítimo del casco histórico, sin necesidad de coche una vez aparcado en el pueblo.

Lo que hay que saber
- Los nueve faros de Cantabria siguen activos como ayuda a la navegación; ninguno se puede visitar por dentro, salvo instalaciones puntuales como el pequeño centro de arte del Faro de Cabo Mayor.
- Distancia total de la ruta: unos 85 km de costa entre San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales.
- Los más accesibles a pie: Cabo Mayor y Punta Silla, con paseos de menos de 15 minutos sin desnivel.
- Los que exigen más esfuerzo: El Pescador y El Caballo, en Santoña, dentro de la ruta circular del monte Buciero.
- El único no visitable ni siquiera desde tierra a corta distancia: la Isla de Mouro, que solo se ve bien desde la costa o desde el mar.
- Mejor época: todo el año, aunque el mural del Faro de Ajo tiene fecha de caducidad prevista para 2028.
Nueve faros, ochenta y cinco kilómetros de costa y casi dos siglos de diferencia entre el más antiguo y el más joven: pocas rutas resumen tan bien la costa cántabra como esta.
De los ocho faros de esta ruta, uno está a cinco minutos de Bareyo Residences: el de Ajo, con su mural de Okuda y su cueva marina. El resto se puede ir tachando en excursiones de un día, combinando cada parada con una playa, un pueblo o una ruta de senderismo cercana —no hace falta salir de la costa oriental de Cantabria para completar la mitad de la lista—.
Vivir a un paso del faro más fotografiado de la región es, para quien elija instalarse en Bareyo Residences, un pequeño lujo cotidiano más que una excursión ocasional. Las villas estarán disponibles para reservar desde septiembre de 2027.


