Liérganes, a poco más de media hora de Bareyo, se visita por su casco histórico de El Mercadillo, la leyenda del Hombre Pez con su centro de interpretación junto al Puente Mayor, el balneario de aguas termales que atrajo a la realeza y las rutas de senderismo hacia los Picos de Busampiro.
A menos de treinta kilómetros de la costa, Liérganes rompe con la imagen de playa y acantilado que suele asociarse a Cantabria. Aquí el protagonista es el valle: el río Miera atraviesa el pueblo bajo puentes de piedra, las casonas con escudos se alinean junto a soportales y dos montañas gemelas vigilan el horizonte. Es un cambio de aire que funciona bien como excursión de un día desde Bareyo, sobre todo si se combina con Cabárceno o con Santander, que quedan a un tiro de piedra.

Pero lo que ha hecho famoso a Liérganes más allá de Cantabria es una leyenda: la del Hombre Pez. Y lo curioso es que no es solo folclore, sino que arranca de un vecino real del pueblo que desapareció en el siglo XVII y cuya historia todavía se cuenta, casi con devoción, junto al puente donde según la tradición fue visto por última vez. Entre esa leyenda, un balneario centenario y un puñado de rutas de senderismo, un par de horas en Liérganes se llenan sin esfuerzo.
Qué ver en El Mercadillo, el casco histórico de Liérganes
El casco histórico de Liérganes, conocido como El Mercadillo, está declarado conjunto histórico-artístico y se recorre a pie en poco más de media hora, aunque merece la pena ir despacio. El Palacio de Rañada, la iglesia parroquial de San Pedro Ad Víncula, la iglesia de San Sebastián y las casas de los Setién y los Cañones forman el núcleo de casonas montañesas que dan nombre al barrio. A ambos lados del río se cruzan el puente nuevo y el Puente Mayor, de origen romano según la tradición local, que es también el escenario central de la leyenda que ha dado fama al pueblo. Conviene consultar el horario de la oficina de turismo de Liérganes antes de la visita, porque varía según la temporada.

La leyenda del Hombre Pez y su centro de interpretación
La leyenda cuenta que Francisco de la Vega, nacido en Liérganes en 1660, se arrojó al río Miera siendo joven y desapareció durante años, hasta que unos pescadores dijeron haberlo encontrado, convertido en una criatura anfibia, en la bahía de Cádiz. Perdida la razón y el habla, fue devuelto a su pueblo, donde según la tradición murió años después sin recuperarla. Sea cual sea la parte de verdad, la leyenda se ha convertido en la seña de identidad del municipio: una estatua de bronce recuerda al Hombre Pez bajo el Puente Mayor, y en un antiguo molino harinero junto al río se puede visitar el Centro de Interpretación dedicado a su historia, con paneles y recreaciones que explican el mito y su contexto histórico. La entrada cuesta un euro y es gratuita para los menores de siete años.

El balneario que atrajo a la realeza
Las aguas de la Fuente Santa de Liérganes eran conocidas por sus propiedades medicinales desde hacía siglos cuando, en 1862, se inauguró el balneario que convirtió al pueblo en destino de descanso, con visitantes tan ilustres como Alfonso XIII. Hoy el complejo, rodeado de un parque de tres hectáreas con árboles centenarios, combina dos hoteles, restaurante y una oferta de circuitos y tratamientos termales, desde la fangoterapia hasta los masajes orientales. No hace falta alojarse para acercarse a conocer el edificio y su entorno, aunque los circuitos termales sí requieren reserva previa.

Los Picos de Busampiro y las rutas de senderismo
Quien prefiera estirar las piernas antes o después de la visita al pueblo tiene cerca los Picos de Busampiro, dos cumbres gemelas conocidas popularmente como «las tetas de Liérganes» que sirven de referencia visual en buena parte del valle. La ruta que sube hasta ellas arranca en el propio municipio y ofrece vistas amplias sobre el valle del Miera y, en días despejados, sobre la bahía de Santander. Es un recorrido exigente en su tramo final, pero no requiere experiencia técnica, y compensa con un paisaje muy distinto al que se ve desde la costa de Bareyo.

Lo que hay que saber
Liérganes está a poco más de media hora en coche desde Bareyo por la A-8 y la CA-142, y se puede combinar sin problema con una visita al Parque de Cabárceno, que queda a apenas diez minutos. El casco histórico se ve bien en dos o tres horas; si se añade el Centro de Interpretación del Hombre Pez y un paseo hacia los Picos de Busampiro, conviene reservar medio día. La mejor época para ir es de primavera a otoño, cuando el valle está más verde y las rutas de senderismo se disfrutan sin barro. Si el plan incluye el balneario, hay que reservar los circuitos con antelación, sobre todo en fin de semana.
«En Liérganes, cada rincón del Mercadillo parece guardar todavía el eco de la leyenda que le dio fama»
Liérganes es el tipo de excursión que conviene tener a mano cuando se busca un día distinto sin alejarse mucho de la costa: un pueblo con historia, una leyenda que se cuenta de generación en generación y un valle verde que contrasta con las playas de Trasmiera. Si te gustó nuestra guía de los mejores balnearios de Cantabria, añade el de Liérganes a la lista: es uno de los más antiguos de la región. Desde Villa Camino y Villa Monte, las dos villas de Bareyo Residences disponibles desde septiembre de 2027, este tipo de escapadas de interior quedan a tiro de piedra para quienes buscan combinar playa y montaña en la misma estancia.


