La costa de Trasmiera no necesita maquillaje gastronómico. Aquí el marisco llega vivo desde la lonja, el bonito se pesca a caña frente a la costa en verano, y el cocido montañés sigue siendo el plato que se pide un domingo de invierno sin que nadie lo cuestione. No hay grandes nombres de la alta cocina española, pero sí un nivel de producto que en otras zonas de España se paga el triple.

Esta selección no es un ranking de estrellas — es la lista de sitios donde comeríamos nosotros, ordenada por el tipo de ocasión que mejor resuelve cada uno. De más cerca de Bareyo a más lejos, y de la mesa clásica de siempre a la excursión que vale la desviación.

El criterio de orden combina tres cosas: cercanía a Bareyo, qué tipo de comida resuelve mejor cada sitio y qué tan fácil es conseguir mesa sin reservar con semanas de antelación. No es casualidad que el primero de la lista sea también el más grande.

Fachada exterior del Hostal Restaurante Labu en Ajo, luz diurna

Labu — el clásico de mariscos y arroces

Abierto desde 1967 en la avenida principal de Ajo, Labu es el restaurante de referencia de la zona por una razón sencilla: tiene vivero propio de marisco. Nécoras, bogavante y centollo de la costa llegan vivos y salen a la mesa el mismo día. El menú de fin de semana (16,50€, ocho entrantes y ocho segundos a elegir) es la mejor relación calidad-precio del municipio, y el menú de 29€ sube el nivel con rodaballo a la plancha o bacalao con salsa de cigalas.

Es la opción para un grupo grande — el comedor tiene capacidad para 180 personas y aparcamiento gratuito, algo que escasea en Ajo en agosto. Reserva con antelación si vais a ser más de seis.

Plato de chuletón o cachopo de M-30 Gastrobar, primer plano

Mesa con vistas al mar y plato de langosta en el Restaurante Astuy

M-30 Gastrobar — el moderno con producto de cercanía

A pocos minutos de Labu, M-30 Gastrobar representa la otra cara de la gastronomía local: ambiente informal, cartas más cortas y un enfoque centrado en la carne de producción propia. El chuletón y el cachopo son los platos que pide todo el mundo, y la calidad de la carne — criada en la zona — se nota desde el primer bocado.

Es la mejor opción si buscáis algo menos formal que un menú de mediodía tradicional, o si vais en pareja y preferís compartir varios platos en lugar de pedir un primero y un segundo cada uno. La carta cambia con más frecuencia que la de sus vecinos, así que merece la pena preguntar por las sugerencias del día.

Plato de tataki de bonito del chef Alberto Criado en Restaurante Alameda, San Mamés de Meruelo

Astuy — langosta y vistas al mar

Astuy apuesta por una carta más reducida y centrada en dos productos: la langosta fresca y los arroces. Las vistas al mar hacen el resto — es el sitio que reservamos cuando queremos alargar la sobremesa con calma, sin prisa por dejar la mesa.

No es el más económico de la lista, pero para una comida de celebración — un cumpleaños, una despedida, una ocasión que merece algo más — es la opción que mejor combina producto y entorno. Conviene reservar con varios días de antelación en temporada alta, sobre todo para las mesas con vistas. El comedor es más pequeño que el de Labu, así que las mesas con vistas al mar se agotan primero — otra razón más para no dejar la reserva para el último momento.

Restaurante Alameda, en Meruelo — la excursión que vale la pena

A veinte minutos de Bareyo, en San Mamés de Meruelo, el chef Alberto Criado lleva el bonito del norte a otro nivel: tataki de bonito con ajoblanco, taco de bonito marinado, chipirones con alioli de ajo negro. Es cocina de producto con técnica, sin perder el hilo con la tradición marinera de la zona.

No es un restaurante de paso — hay que decidir ir. Pero si buscáis algo distinto a la carta clásica de mariscos y arroces que domina la costa, la desviación merece la pena, especialmente entre semana, cuando el comedor está más tranquilo y se puede disfrutar del menú con calma.

Lo que hay que saber

  • Reservas: imprescindibles en julio y agosto, especialmente en Labu y Astuy los fines de semana
  • Rango de precios: desde 16,50€ (menú de fin de semana en Labu) hasta 40-50€ por persona en Astuy o Alameda con marisco o langosta
  • Con niños: Labu es la opción más cómoda por espacio y ambiente familiar
  • Sin coche: Labu y M-30 están dentro de Ajo, a distancia caminable desde el centro del pueblo
  • Temporada de bonito: de julio a octubre, el mejor momento para probar las especialidades de Alameda
  • Distancia desde Bareyo: Labu y M-30 a 5 minutos, Astuy a 10-15 minutos, Alameda a 20 minutos

"El vivero propio de marisco de Labu lleva abierto desde 1967 — el tipo de detalle que explica por qué un sitio se convierte en referencia sin necesidad de hacer ruido."​

Ninguno de estos sitios está pensado para el turista de paso — son restaurantes que funcionan porque los vecinos de Ajo, Bareyo y Meruelo comen ahí todo el año. Esa es, probablemente, la mejor recomendación posible: la que no necesita photocall ni reseñas patrocinadas.

Bareyo Residences está a pocos minutos en coche de todos ellos, en el corazón de esta costa gastronómica. Las villas estarán disponibles para reservar desde septiembre de 2027.