Las castañas se pueden recolectar cerca de Bareyo entre principios de octubre y diciembre, sobre todo en los castañares de los Valles Pasiegos (Castañeda, Soba, Ruesga) y en el Valle de Buelna, cuna de la magosta cántabra. Basta con acudir a monte comunal, respetar las fincas privadas y recoger solo lo que ya ha caído al suelo.
En Cantabria el otoño no solo se anuncia con el cambio de color de los bosques: también llega con el peso característico de los erizos cayendo de los castaños y el olor a castaña asada que empieza a notarse en los pueblos del interior. La costumbre de salir a recogerlas es tan antigua que ha dado nombre a pueblos enteros, como Castañeda, en los Valles Pasiegos.
No hace falta alejarse mucho de Bareyo para encontrar castañares de verdad: en poco más de media hora de coche se llega a zonas donde el castaño sigue siendo parte del paisaje cotidiano, no una atracción turística. Esta guía reúne dónde están esos castañares, cuándo merece la pena ir y qué conviene tener en cuenta antes de llenar la cesta.
Los castañares de los Valles Pasiegos: Castañeda, Soba y Ruesga
Los Valles Pasiegos, al sur de Santander, reúnen algunos de los castañares más reconocibles de Cantabria. El municipio de Castañeda debe su nombre precisamente a estos árboles, y junto a él, Soba, Ruesga y Luena conservan bosques donde el castaño convive con el roble y el haya. Son zonas de montaña baja, con carreteras estrechas pero bien señalizadas, y numerosos tramos de monte comunal donde la recolección para consumo propio es una práctica habitual entre los vecinos desde hace generaciones. Puedes consultar más detalles de la zona en la web de Turismo de Cantabria sobre los Valles Pasiegos.
El Valle de Buelna, corazón castañero de Cantabria
Si hay una comarca asociada a la castaña en Cantabria, esa es el Valle de Buelna. Aquí la tradición de la magosta -la fiesta de asar castañas en otoño- tiene sus raíces más profundas, precisamente porque la recolección llevaba siglos siendo una de las actividades más esperadas del año en los pueblos de la zona. Los castañares del valle siguen siendo abundantes, y muchos vecinos aprovechan el fin de semana para salir en familia a llenar cestas antes de que lo haga la fauna del monte. Si te interesa esta tradición, no te pierdas nuestro artículo sobre la magosta cántabra, la fiesta que convierte estas mismas castañas en la protagonista del otoño.

Cuándo empieza la temporada: de octubre a diciembre
La temporada de la castaña en Cantabria arranca a principios de octubre y puede alargarse hasta diciembre, con su momento más productivo entre mediados de octubre y mediados de noviembre, cuando los erizos empiezan a abrirse solos con las primeras lluvias de otoño. Conviene salir después de un día de viento o lluvia, que es cuando más castañas caen al suelo, y evitar las horas centrales de la tarde en los tramos de monte más cerrado, donde la luz se pierde pronto bajo el arbolado.
Cómo recolectarlas: la vara, el erizo y el respeto al monte
Lo habitual es recoger solo las castañas que ya han caído, dentro o fuera del erizo, y dejar que el resto termine de madurar en el árbol. En algunas zonas todavía se practica el vareo, golpeando las ramas con una vara larga para acelerar la caída, aunque conviene hacerlo con moderación para no dañar el árbol ni la cosecha del año siguiente. A diferencia de las setas, la recogida de castañas en Cantabria no tiene un permiso regional unificado, pero sí conviene distinguir bien el monte comunal de las fincas privadas: muchos castañares pertenecen a particulares, y lo correcto es pedir permiso antes de entrar. Unos guantes gruesos son imprescindibles para manejar los erizos sin pincharse.
Lo que hay que saber
Los castañares de los Valles Pasiegos y el Valle de Buelna están a entre 30 y 50 minutos en coche desde Bareyo. La época más productiva va de mediados de octubre a mediados de noviembre, después de días de viento o lluvia. No existe un permiso único para toda Cantabria como sí ocurre parcialmente con las setas, así que en caso de duda lo más sencillo es preguntar en el ayuntamiento del municipio o directamente al propietario del terreno. Lleva guantes, calzado que se pueda mojar y, si vas con niños, vigila los erizos caídos en el suelo.
«En los Valles Pasiegos y el Valle de Buelna el otoño todavía se mide en cestas de castañas, no en visitas guiadas.»
Volver de los castañares con la cesta llena es una de esas costumbres de otoño que conecta con la Cantabria más rural, la misma que después se traduce en una magosta improvisada o en unas castañas asadas en la chimenea. Si este plan te anima a alargar el otoño cerca de Bareyo, la costa de Trasmiera guarda también bosques, rías y pueblos que merece la pena descubrir fuera de temporada alta. Bareyo Residences, con la entrega de sus primeras viviendas prevista para septiembre de 2027, se plantea precisamente como base para disfrutar de esta Cantabria interior en cualquier época del año.


