Los mejores puertos de montaña de Cantabria para recorrer en coche son Estacas de Trueba y Lunada (Valles Pasiegos), Palombera, Piedrasluengas, San Glorio y el desfiladero de La Hermida. En otoño regalan color y poco tráfico, pero conviene salir con el depósito lleno y revisar la previsión: la nieve puede cortarlos desde noviembre.

Cantabria cabe en un día de conducción: en menos de dos horas se pasa del acantilado a un puerto que supera los mil metros. Octubre es buen mes para hacerlo. Los hayedos cambian de color, la ganadería baja de los pastos y las carreteras de montaña van mucho más vacías que en agosto. Esta lista no ordena por belleza sino por lo que tiene sentido recorrer desde la costa: primero los puertos pasiegos, los más cercanos a Bareyo, después los que miran a Campoo y Liébana, y al final el desfiladero que une el mar con los Picos de Europa. Hemos dejado fuera los puertos de los que no hemos podido contrastar datos fiables y los que exigen pista de tierra. Las altitudes que damos proceden de listados de puertos y de guías turísticas y pueden variar unos metros entre fuentes.

Vista general de montañas y prados de Cantabria en otoño

Estacas de Trueba

Es el puerto que más se parece a lo que uno imagina cuando oye «puerto de montaña cántabro»: la CA-631 sube desde Vega de Pas, en pleno valle pasiego, y cruza a Burgos por Espinosa de los Monteros. Lo colocamos primero porque es el más fácil de combinar con una jornada desde Bareyo: está a poco más de una hora y el paisaje cambia pronto, de prados con cabañas pasiegas a zonas de pastos abiertas por encima de los mil metros. Es carretera estrecha y de curvas, mejor para ir despacio y parar en los apartaderos. Se ha cerrado al tráfico en episodios de nieve, así que un día de lluvia fuerte en la costa puede significar niebla o nieve arriba. Antes de subir, mira el tiempo en las cotas altas y no solo en la playa: la diferencia entre Ajo y el alto del puerto puede ser de diez grados o más en otoño.

Carretera CA-631 de Estacas de Trueba serpenteando entre pastos y cabañas pasiegas

Portillo de Lunada

Hermano del anterior y casi gemelo en trazado, Lunada (CA-643) sube por el lado pasiego y baja hacia Espinosa de los Monteros. Los listados le dan 1.326 metros, y se nota en la vegetación: arriba el bosque deja paso a pasto y roca desnuda. Va segundo porque comparte zona con Estacas de Trueba pero tiene un perfil más abierto, con tramos de cresta donde la vista llega a alcanzar las sierras de Burgos. Muchos conductores enlazan los dos puertos en un circuito de un día; si lo haces, calcula las paradas con calma, porque entre uno y otro apenas hay servicios y conviene salir con el depósito lleno.

Vista abierta desde el Portillo de Lunada hacia las sierras de Burgos

Puerto de Palombera

Cambiamos de comarca. Palombera (CA-280) está en el extremo oriental de la sierra del Cordel y se sube desde el valle de Cabuérniga, con un ascenso largo, de unos 28 kilómetros según las bases de datos de ciclismo. Lo ponemos tercero porque es el primero que se asoma a Campoo: el paisaje de la bajada es de pastos y brezales, muy distinto al verde cerrado de la vertiente costera. Es uno de los puertos más bonitos de la región y, a la vez, de los más expuestos a la nieve. Si bajas hasta Reinosa, tienes una parada natural: nuestra guía de qué ver en Reinosa y Campoo te ayuda a organizar el resto del día.

Puerto de Palombera con brezales y pastos de la sierra del Cordel

Puerto de Piedrasluengas

Aquí la carretera deja Cantabria por el sur, hacia Palencia, y lo hace a 1.355 metros. Es el paso que conecta Cervera de Pisuerga con Potes y por eso funciona como puerta de entrada a Liébana desde la meseta. Lo situamos cuarto porque ya no es un puerto de «una vuelta»: pide un día entero si se quiere combinar con Liébana. El principal motivo para parar es la vista: desde lo alto se distinguen los Picos de Europa, y en otoño, con las primeras nevadas en las cumbres, es una de las mejores panorámicas que se pueden ver sin salirse del coche.

Panorámica de los Picos de Europa desde el puerto de Piedrasluengas

Puerto de San Glorio

Es el más alto de la lista, con 1.609 metros, y marca el límite entre Cantabria y León. La carretera sube desde Potes y, cerca de la cima, un mirador permite ver el macizo del Coriscao, uno de los más reconocibles de la zona. Lo dejamos para el final de los puertos porque es el que más exige: más altura significa más frío y más posibilidades de nieve o hielo, y cuando cierra, cierra del todo. Aun así, un día despejado de octubre justifica el viaje. Lleva ropa de abrigo aunque abajo haga buen tiempo; la diferencia de temperatura con el valle es notable. Si llegas con niebla cerrada, no te la juegues: da la vuelta y vuelve otro día, porque el paisaje es precisamente lo que justifica la subida y, sin vistas, la carretera solo ofrece curvas y frío.

Mirador del puerto de San Glorio con el macizo del Coriscao al fondo

Desfiladero de La Hermida

No es un puerto, pero cierra la lista porque es la forma más espectacular de llegar a la montaña desde la costa. La N-621 recorre unos 21 kilómetros encajados junto al río Deva, entre Unquera y Lebeña, con paredes de caliza que a veces dejan apenas hueco para la calzada. Va el último porque funciona como colofón del día: tras la altura de San Glorio o Piedrasluengas, el desfiladero devuelve la carretera al nivel del río y a la costa. Es cómodo todo el año, aunque con lluvia fuerte o niebla conviene tomárselo con calma. Si lo recorres a primera hora, la luz rasante marca las paredes y apenas hay tráfico. Hay apartaderos pequeños para parar a mirar; úsalos en lugar de frenar en plena curva, y aprovecha la salida hacia Lebeña para estirar las piernas antes de seguir hacia Potes.

Paredes de caliza del Desfiladero de La Hermida junto al río Deva

Lo que hay que saber

Los puertos de montaña de Cantabria están a distancias muy variables de Bareyo: los pasiegos, a poco más de una hora; Liébana, a unas dos. Planifica un puerto por jornada si quieres parar a mirar. Desde noviembre aumenta la probabilidad de hielo y nieve, y se han llegado a cerrar al tráfico Palombera, Estacas de Trueba y Lunada tras nevadas: comprueba el estado de la carretera el mismo día de salir y la previsión en la Agencia Estatal de Meteorología. Entre puertos hay pocas gasolineras, así que sal con el depósito lleno, abrígate y lleva agua y algo de comida: en los altos no siempre hay bares abiertos fuera de temporada y la cobertura móvil falla en algunos tramos. Si viajas con niños o con poco tiempo, elige un solo puerto y complétalo con una parada en un pueblo del valle; es mejor un buen recorrido que tres con prisas. Para información de turismo de la zona, consulta Turismo de Cantabria. Y si prefieres hacer estas rutas en dos ruedas, nuestra guía de rutas en moto cerca de Bareyo recoge circuitos con puertos.

«Un puerto de montaña en octubre se recorre mejor despacio: el paisaje cambia cada curva y la carretera está casi vacía.»

Recorrer estos puertos deja ganas de volver a un sitio tranquilo donde no haya que conducir más. Bareyo es la base cómoda para ello: la costa a un paso y las carreteras de montaña a poco más de una hora. Bareyo Residences encaja en ese plan, un lugar para dejar el coche y descansar después de un día de curvas.