El Capricho de Gaudí es una villa modernista de 1885 en Comillas, una de las tres únicas obras de Gaudí que se pueden visitar fuera de Cataluña. Se recorre de forma libre, por dentro y por fuera, sin límite de tiempo, con entrada general de 7€. En septiembre abre de 10:30 a 20:00 y está a unos 45 minutos en coche desde Bareyo.

Cuesta imaginar a Gaudí trabajando fuera de Barcelona, pero en Comillas dejó una de sus obras más singulares antes incluso de empezar la Sagrada Familia. La encargó Máximo Díaz de Quijano, un indiano con fortuna hecha en Cuba, para pasar los veranos junto al círculo de los marqueses de Comillas, que por entonces convertían el pueblo en el retiro estival de la aristocracia y hasta de la corte de Alfonso XII. Gaudí, con apenas treinta años, nunca llegó a pisar la obra en construcción: la dirigió por carta y a través de un ayudante.

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El resultado es una casa mucho más pequeña y jugable que sus edificios en Barcelona, pensada para vivirse a escala humana. Se visita en unos 45 minutos, sin guía obligatoria, y forma parte del conjunto monumental del Barrio de Sobrellano, junto al Palacio de Sobrellano y la Capilla Panteón de la familia.

El Capricho de Gaudí: una villa de verano en el Barrio de Sobrellano

La construcción se levantó entre 1883 y 1885 como residencia de verano, en un terreno cedido por el propio Marqués de Comillas junto a su palacio. Comillas vivía entonces su momento de mayor esplendor como destino veraniego del norte, y la villa de Díaz de Quijano se pensó para estar a la altura de ese entorno sin competir en tamaño con el palacio vecino. Hoy sigue en el mismo emplazamiento, rodeada de jardín, y es fácil visitarla junto con el resto del conjunto de Sobrellano en la misma tarde.

La fachada de azulejos de girasol que lo hizo único

Lo primero que llama la atención es la fachada: bandas horizontales de azulejo cerámico con motivos de girasol en relieve, alternadas con ladrillo visto, que envuelven casi todo el edificio. La decoración floral y los tonos cálidos remiten al gusto orientalista y colonial que Díaz de Quijano trajo de Cuba, algo poco habitual en la arquitectura cántabra de la época. Una torre-mirador en una esquina, pensada originalmente como observatorio, corona el conjunto y ofrece las mejores vistas del jardín desde dentro de la propia casa.

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El interior: madera, hierro y una lógica muy de Gaudí

Dentro, la estructura de madera vista y las columnas de hierro con forma de tallo vegetal anticipan ya recursos que Gaudí perfeccionaría después en Barcelona. Las estancias se organizaron según la orientación del sol, con las habitaciones de uso diurno mirando al este y al sur, y se cuenta que el propio Gaudí llegó a construir un pequeño instrumento óptico para estudiar el recorrido solar antes de fijar la orientación exacta de cada ventana. También la fachada tiene su propia lógica interna poco evidente a primera vista: la sucesión de azulejo y ladrillo sigue un ritmo regular que algunos estudiosos relacionan con el gusto de Díaz de Quijano por la música. La visita incluye contenido audiovisual y paneles que explican estos detalles, que a simple vista pasan fácilmente desapercibidos.

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Cómo llegar desde Bareyo

Se llega por la A-8 tomando la salida 249, señalizada conjuntamente como Comillas y Cabezón de la Sal, y desde ahí unos minutos por carretera local hasta el Barrio de Sobrellano. Como alternativa más panorámica, la CA-131 recorre la costa entre San Vicente de la Barquera y Suances pasando por el propio Comillas, aunque tarda algo más. Desde Bareyo son unos 45 minutos en coche por la A-8, y al estar la villa a pie de pueblo, se puede aparcar y seguir después a pie hacia el centro histórico o el paseo marítimo.

Lo que hay que saber

Entrada general de 7€, con descuentos para mayores de 65 años, estudiantes, familias numerosas y desempleados; la visita es libre y sin límite de tiempo. En septiembre y octubre el horario es de 10:30 a 20:00, con la última entrada media hora antes del cierre; el horario cambia en invierno y en temporada alta, así que conviene comprobarlo en la web oficial antes de ir. Está en el Barrio de Sobrellano, s/n, en Comillas, con aparcamiento en las inmediaciones. Puede combinarse sin problema con el Palacio de Sobrellano y la Capilla Panteón, a un paseo de la propia villa, y con el centro histórico de Comillas -toda la información oficial del monumento está recogida en la ficha de Turismo de Cantabria.

Antes de la Sagrada Familia, antes del Park Güell, Gaudí ya jugaba con la cerámica, la luz y las formas vegetales aquí, en una villa de verano a la que durante décadas casi nadie prestó atención.

El Capricho encaja bien como parada de una mañana dentro de una ruta más larga por la costa occidental, y si aprovecháis para acercaros a esa zona, nuestra guía de playas de la costa occidental de Cantabria recoge otras paradas cerca de Comillas que merece la pena añadir al plan. Si os alojáis en Bareyo Residences, la salida hacia Comillas por la A-8 es directa y sin apenas tráfico fuera de las horas punta del verano, así que es fácil llegar a media mañana y seguir viaje después de comer. Si estáis pensando ya en una estancia con más calma, septiembre de 2027 empieza a tener disponibilidad en nuestro calendario.