El Samuín es la versión cántabra del Halloween: una tradición de origen celta, ligada al Samhain, que se celebra la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre. Consiste en tallar calabazas o nabos con forma de calavera, iluminarlos con velas y recorrer los pueblos en procesiones nocturnas como la Güeste.
Mucho antes de que las calabazas de plástico y las películas de terror llegaran a España, los pueblos del norte de Cantabria ya vaciaban nabos y calabazas para ahuyentar a los espíritus. Es el Samuín, el nombre cántabro del Samhain celta, el año nuevo de los pueblos que poblaron el Arco Atlántico —de Escocia a Portugal, pasando por Irlanda y la cornisa cantábrica— y que marcaba el fin de la cosecha y el inicio de la estación oscura.
La tradición sobrevivió en la memoria de los mayores de valles como Valderredible, y en los últimos años varios pueblos y espacios de Cantabria la han recuperado como fiesta propia, con calabazas encendidas en cruces de caminos, cementerios y puertas de las casas. No hace falta irse muy lejos de Bareyo para vivirla: entre finales de octubre y el 1 de noviembre, la comarca se llena de detalles que recuerdan que el Halloween que conocemos hoy tiene, en realidad, raíces cántabras.
El Samhain celta que cruzó el Cantábrico
El origen del Samuín está en el Samhain, palabra gaélica que significa «fin del verano». Para los pueblos celtas, esta noche marcaba el tránsito entre la estación de luz y la de oscuridad, y se creía que la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más fina. Cantabria comparte con Irlanda, Escocia, Gales, el suroeste de Inglaterra, Bretaña y el norte de Portugal esa herencia atlántica. Como recuerda el portal oficial de Turismo de Cantabria, el Samuín es la prueba de que esta noche especial no llegó de Estados Unidos, sino que ya se vivía aquí hace siglos, con otro nombre y otro acento.
Calabazas verrugonas y la Güeste: así se vive el Samuín
El gesto central de la fiesta es el vaciado y tallado de calabazas de la variedad verrugona —o de nabos, en la versión más antigua—, a las que se da forma de calavera y se les coloca una vela dentro. Se colocaban tradicionalmente en los cruces de caminos, en los huertos y en la entrada de las casas, para guiar y a la vez alejar a los espíritus. Después de la magosta de difuntos, en algunos pueblos se organizaba la Güeste: una procesión nocturna de vecinos cubiertos con sábanas blancas y calaveras talladas que recorría las calles ensuciando fachadas y sembrando un poco de temor ritual, muy parecida en espíritu a lo que hoy asociamos con el «truco o trato».

Dónde vivir el Samuín en 2026 cerca de Bareyo
El Parque de la Naturaleza de Cabárceno, a poco más de media hora de Bareyo, organiza su propia versión de la fiesta con actividades nocturnas, enigmas y ambientación de misterio entre sus recintos, una manera segura y muy visual de acercar la tradición a los más pequeños. Hacia el sur, Valderredible —uno de los valles donde el recuerdo de la fiesta se mantuvo más vivo entre generaciones— también suele programar actividades en torno al 31 de octubre. Otros municipios de la región, como Santa María de Cayón, han recuperado la fiesta con talleres de tallado de calabazas y pasacalles para todos los públicos. Si te ha gustado esta tradición, no te pierdas también nuestra guía sobre las magostas, la fiesta de las castañas que anuncia el otoño, otra cita imprescindible del calendario cántabro por estas fechas. Conviene consultar el programa de cada ayuntamiento con antelación, porque las fechas y horarios varían de un año a otro.

Lo que hay que saber
La fecha central del Samuín es la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, coincidiendo con el fin de semana de Todos los Santos. Si vas con niños, las calabazas se pueden tallar en casa con un cuchillo pequeño y la supervisión de un adulto: la variedad verrugona, más rugosa y alargada que la calabaza americana, es la más tradicional pero también más dura de vaciar, así que una calabaza convencional funciona igual de bien. Para la Güeste y otras procesiones nocturnas conviene abrigar bien a los más pequeños, porque a finales de octubre en Cantabria ya refresca de noche, sobre todo en el interior.
«Mucho antes de las máscaras de plástico, ya había en Cantabria una noche mágica que celebraba el misterio entre la vida y la muerte»
Una noche de otoño para recordar en la costa de Trasmiera
Octubre y noviembre son meses de contrastes en la costa de Trasmiera: mar más bravo, tardes cortas y esa luz dorada que solo da el otoño cántabro. Después de recorrer un pueblo con calabazas talladas o de acercarte a la fiesta de Cabárceno, volver a un lugar tranquilo junto al mar es la mejor forma de cerrar el día. Si buscas alojamiento en la zona para vivir el Samuín sin prisas, en Bareyo Residences ya estamos preparando la disponibilidad de septiembre de 2027, pensada para quienes prefieren reservar con tiempo y elegir las mejores fechas del año.


