La playa de Covachos, en Santa Cruz de Bezana, es una cala unida a un islote de vegetación por una lengua de arena que solo queda al descubierto con la marea baja. Está a unos 30 minutos de Bareyo, el acceso a pie tiene algo de desnivel y el aparcamiento, gratuito, se llena pronto en temporada alta.

Hay playas cántabras que se explican solas con una foto, y Covachos es una de ellas: un islote verde unido a tierra por un cordón de arena que aparece y desaparece según la marea, encajado entre acantilados dentro del Geoparque Costa Quebrada. No es la playa más grande de la costa oriental ni la más fácil de encontrar, y precisamente por eso sigue teniendo menos gente que otras calas mucho más conocidas de la zona, incluso en pleno puente o fin de semana de septiembre.

Está en Soto de la Marina, dentro del término municipal de Santa Cruz de Bezana, a unos 30-35 minutos en coche desde Bareyo por la A-67 y la CA-231, ya en el tramo de costa que se conoce como Costa Quebrada, entre Santander y Liencres. Contamos cómo llegar, cuándo se puede cruzar hasta el islote sin mojarse los pies y qué más conviene saber antes de acercarse, porque no es una playa que admita improvisación total.

Dónde está la playa de Covachos y cómo llegar

Desde Santander, la ruta más directa es la CA-231 en dirección Liencres hasta pasar Soto de la Marina; al llegar al barrio de Las Higueras hay que desviarse a la derecha siguiendo la indicación de playas, y un kilómetro después, un segundo desvío lleva directamente al aparcamiento de Covachos. Desde Bareyo, lo más rápido es tomar la A-67 hasta la salida de Bezana y enlazar con la CA-231 en el último tramo; el trayecto completo ronda los 30-35 minutos según el tráfico en la variante de Santander, algo más si se coge en hora punta a la entrada o salida de la ciudad. También hay líneas de autobús regular hasta Santa Cruz de Bezana, aunque desde la parada quedan aún unos 20 minutos caminando hasta la playa, así que el coche sigue siendo la opción más cómoda.

Cruce y camino de acceso señalizado hacia la playa de Covachos desde la CA-231, con el prado de aparcamiento al fondo

El islote y la marea: cuándo se puede cruzar caminando

Lo que hace especial a Covachos es su islote, cubierto de vegetación y accesible a pie únicamente cuando la marea está lo bastante baja como para dejar la lengua de arena al descubierto. Con la marea alta esa franja desaparece bajo el agua y el islote queda aislado, así que conviene consultar la tabla de mareas del día antes de planear la visita, no solo la previsión meteorológica. Cruzar cuando la arena todavía está húmeda o el agua no ha bajado del todo es fácil resbalarse en las rocas del borde, así que merece la pena esperar a que la bajamar esté ya avanzada.

Aparcamiento y accesos a pie

El aparcamiento es gratuito, no vigilado y tiene menos de 50 plazas, así que en julio y agosto —y también en los días más soleados de septiembre— conviene llegar antes de las 9:30 si se quiere sitio cerca. Desde el aparcamiento hasta la arena hay unos 500 metros de camino entre prados, con un tramo final de bajada por un sendero con algo de desnivel que no es apto para carritos de bebé ni para personas con movilidad reducida. No hay chiringuito ni socorrista fijo fuera de temporada alta, así que conviene llevar agua y algo de comer si se piensa pasar varias horas.

Aparcamiento no vigilado en el prado junto a la playa de Covachos, a 500 metros de la arena

Lo que hay que saber

La playa combina zona de arena y tramos de roca, por lo que unas sandalias de baño resultan más prácticas que ir descalzo. En septiembre, con el agua todavía templada tras el verano y muchas menos visitas que en agosto, es probablemente el mejor momento del año para disfrutarla con calma, sobre todo entre semana. Al estar dentro del Geoparque Costa Quebrada, el entorno de acantilados y formaciones rocosas merece explorarse también fuera del horario de playa, con luz de atardecer, cuando la marea suele estar más baja de todas formas. Si te gustó recorrer este tramo de costa, nuestra guía del Geoparque Costa Quebrada añade más miradores y rutas a pie por los acantilados cercanos. Y por su acceso algo exigente, la ausencia de servicios y de socorrista fuera de temporada alta, no es la opción más cómoda si se va con niños pequeños, carritos o personas con movilidad reducida; la ficha oficial de Turismo de Cantabria sobre Covachos conviene revisarla antes de ir por si hay cambios de acceso o de servicios.

«Un cordón de arena que aparece con la bajamar y desaparece con la marea alta: la playa que solo se entiende del todo si se consulta antes la tabla de mareas»

Covachos resume bien lo que ofrece la costa cántabra a quien está dispuesto a caminar un poco más: menos gente, más paisaje y un ritmo que marca el mar, no el reloj. Es también el tipo de plan que cobra sentido cuando la base de la escapada está cerca de la costa y sin prisas para volver, como ocurrirá con Villa Camino y Villa Monte, las dos villas de Bareyo Residences con piscina privada y jardín a un paso del Camino de Santiago, que abrirán sus puertas en septiembre de 2027.