La ruta al Faro del Caballo, en Santoña, baja hasta un faro colgado del acantilado por una escalera de 763 escalones tallados en la roca del Monte Buciero. Según el Ayuntamiento, la versión lineal ronda los 4,8 km y la circular completa 9,5 km; es una caminata de dificultad media-alta, a unos 30 minutos en coche desde Bareyo.

El Faro del Caballo es la imagen más fotografiada de Santoña: un faro encajado en un acantilado vertical sobre el Cantábrico, al que solo se llega a pie. Lo que no se ve en las fotos es el camino. Entre el pueblo y el faro hay un bosque de encinas cantábricas, restos de fuertes del siglo XIX y miradores sobre la bahía y la playa de Berria.

Hemos preparado esta guía pensando en quien quiere hacerlo bien y llegar al faro con la energía justa para disfrutarlo: qué versión de la ruta elegir, qué esperar de la escalera, qué se ve por el camino y qué alternativas hay si las rodillas no acompañan.

Acantilado rocoso sobre el mar en el entorno del Faro del Caballo, Santoña
David Gil de la Canal · unsplash

Qué ruta elegir al Faro del Caballo

Hay tres formas de plantearlo. La más corta es lineal: se sale de Santoña, se baja al faro y se vuelve por el mismo camino, con unos 4,8 km según el Ayuntamiento. La completa es circular, de unos 9,5 km, y da la vuelta al monte pasando por el faro. Y la tercera es la Senda 1, "Faros y acantilados", de unos 12 km, que añade el Faro del Pescador y recorre el Monte Buciero entero entre encinares y baterías históricas.

Si es tu primera vez y vas con tiempo, la circular es la más completa; si vas justo de horas, la lineal basta para llegar al faro y volver con margen.

Los 763 escalones: cómo afrontarlos

La escalera es el tramo que da fama a la ruta, y también el que más conviene respetar. Son 763 escalones de piedra que bajan hasta el faro, y la dificultad real está en la vuelta: lo que se baja sin esfuerzo se sube cuando ya llevas varios kilómetros encima. Por eso el Ayuntamiento califica la ruta de media-alta y recomienda buena movilidad de rodillas.

Calzado con buen agarre, agua suficiente y ritmo constante, parando cuando haga falta, son las tres cosas que marcan la diferencia. Haz la subida en tandas, aprovechando los rellanos para mirar el mar y recuperar el aliento, y no te fíes de la bajada: si abajo ya vas justo de fuerzas, la vuelta se te hará larga. En días de lluvia la piedra resbala, así que mejor dejarlo para otro día. El paso no es apto para sillas de ruedas ni carritos de bebé.

Escalera de piedra sobre el acantilado que baja al Faro del Caballo
David Gil de la Canal · unsplash

Qué ver por el camino

No todo es el faro. El sendero atraviesa un encinar cantábrico y pasa junto a antiguos fuertes napoleónicos, entre ellos el del Mazo, además del Fuerte de San Martín, cerca del punto de salida. Varios miradores abren la vista sobre la bahía de Santoña, la playa de Berria y las marismas, que forman parte del parque natural. Si te interesa el patrimonio militar, calcula media hora extra para ver los fuertes por fuera, que se pueden visitar libremente.

Para más contexto sobre el pueblo antes o después de la ruta, tenemos una guía de qué ver en Santoña.

Sendero entre encinas cantábricas en el Monte Buciero con vistas a la bahía de Santoña

Cuándo ir y alternativas desde el mar

Fuera de verano, la ruta suele disfrutarse con menos gente y temperaturas más suaves. En temporada estival, el Gobierno de Cantabria y el Ayuntamiento regulan el acceso al faro a través de Naturea Cantabria, así que conviene informarse antes en la oficina de turismo de Santoña.

Quien no quiera afrontar la escalera puede ver el faro desde el mar: en verano hay excursiones en barco desde el pueblo y rutas guiadas en kayak o paddle surf. Si te tienta la costa vista desde el agua, mira también nuestra guía de kayak y paddle surf cerca de Bareyo.

Faro del Caballo visto desde el mar, con el acantilado vertical al fondo

Lo que hay que saber

Desde Bareyo son unos 30 minutos en coche hasta Santoña. Lleva agua, calzado cerrado con suela de agarre y algo de abrigo, porque en el acantilado el viento enfría aunque haga sol. Fuera de la temporada con acceso regulado, la escalera no tiene restricción horaria, pero conviene salir con luz suficiente para la vuelta. Si vas con niños pequeños, valora la versión lineal y tómate la bajada con calma. Calcula entre dos horas y media y cuatro horas según la versión elegida, sin contar las paradas, y guarda un margen de luz para la vuelta. Si te tienta bañarte en la cala del faro, lleva ropa de repuesto: el agua del Cantábrico está fría casi todo el año.

«El faro se ve en cinco minutos; lo que se recuerda es la subida, el encinar y la vista sobre la bahía.»

Una buena ruta es la que se hace sin prisa y se termina con ganas de sentarse a comer. La costa entre Bareyo y Santoña da para varias de ellas, a poca distancia unas de otras.

Bareyo Residences está en el corazón de ese entorno, con el mar, los senderos y las marismas a un corto trayecto.