Qué ver en Comillas en una jornada: el Capricho de Gaudí, el Palacio de Sobrellano con su Capilla Panteón, la Universidad Pontificia, el cementerio del Ángel Exterminador, el monumento al Marqués, la fuente de los Tres Caños y la playa. Todo se recorre a pie y queda a unos 45 minutos en coche de Bareyo.
Comillas pasó de pueblo pesquero a capricho de la alta sociedad española a finales del siglo XIX, cuando el primer marqués de Comillas, Antonio López, decidió convertirla en su residencia de verano y encargó a arquitectos catalanes un conjunto que no se parece a nada más en Cantabria.
Para esta lista hemos elegido ocho paradas que se complementan sin repetirse: cuatro edificios que explican el modernismo cántabro, dos rincones de escultura y memoria, y dos sitios para bajar el ritmo. El orden sigue un recorrido lógico de la villa, empezando por lo que no conviene perderse si solo tienes media mañana. Cada elemento ocupa su posición por lo que aporta al día: primero lo que más impresiona, después lo que lo explica, y al final lo que descansa la vista.
Si vienes desde Bareyo, plantea la jornada completa: la mañana para el conjunto de Sobrellano, la comida en el casco histórico y la tarde para el cementerio y la playa. Con ese reparto no hay que correr en ningún momento.
El Capricho de Gaudí
Abre la lista porque es la razón por la que mucha gente llega a Comillas: una villa de ladrillo visto y cerámica de girasoles construida entre 1883 y 1885 por Cristóbal Cascante a partir de un proyecto de Gaudí, que nunca llegó a verla. La torre cilíndrica que imita un minarete y el friso de azulejos con girasoles son lo primero que se fotografía, pero lo mejor está dentro, donde las estancias, pensadas a escala humana, conservan el espíritu juguetón del conjunto. Se visita por dentro y la entrada es de pago, con horario ampliado en verano y más corto en invierno. Calcula unos tres cuartos de hora para recorrerlo con calma y deja un margen si coincides con grupos.

Palacio de Sobrellano
Va en segundo lugar porque es el contrapunto del Capricho: donde Gaudí juega, Joan Martorell construye con solemnidad. El palacio neogótico de 1888 fue la residencia del marqués y hoy es museo y sede de actividades culturales. Desde fuera se contempla gratis, con su torre y los jardines a los pies; para ver el interior hay que apuntarse a una visita guiada, así que conviene reservar horario antes de subir la cuesta.

Capilla Panteón
A pocos pasos del palacio, la capilla neogótica de la familia López funciona como un museo de escultura sin cartel de museo. Arriba, la capilla; abajo, el panteón con sepulcros de Josep Llimona y de los Vallmitjana, entre otros. Es la parada más silenciosa de la lista y por eso va justo después de Sobrellano: se entiende mejor cuando acabas de ver la casa de quien la mandó construir. Aquí, además, conviene fijarse en los detalles: los rostros de los sepulcros, los pliegues de las telas esculpidas y la forma en que la luz baja al panteón.

Universidad Pontificia
Domina la colina de enfrente y se ve desde media villa. Obra de Lluís Domènech i Montaner, se organiza en dos grandes cuerpos separados por una iglesia central, alrededor de patios interiores. Es el edificio más grande de Comillas y el menos visitado por quien llega con prisa, de modo que merece tiempo para rodearlo y ver los miradores desde los que se entiende cómo el conjunto domina el pueblo. Ocupa el cuarto puesto porque ya has visto el entorno que le da sentido. Si vas justo de tiempo, bastará con rodearlo y asomarte a sus miradores sin entrar en detalle; si te sobra la mañana, es el sitio para sentarse en un banco y mirar el conjunto con perspectiva.

Cementerio de Comillas
Otro proyecto de Domènech i Montaner, y la sorpresa de la lista: unas ruinas góticas convertidas en cementerio, con el Ángel Exterminador de Josep Llimona presidiendo el recinto desde lo alto. Aquí no hay que pagar ni coordinar horarios con nadie; basta con subir a pie desde el casco histórico. Escalamos hasta el quinto puesto porque el ambiente cambia: después de los palacios, un lugar para detenerse y mirar con calma, que casi siempre se recuerda más que la propia Universidad. La subida es corta y la recompensa es doble: la escultura y las vistas hacia el mar y hacia el resto del pueblo, que desde aquí se ven en conjunto.

Monumento al Marqués de Comillas
En los jardines del parque Güell, los vecinos levantaron un monumento al marqués como agradecimiento por todo lo que su familia dio a la villa. No tiene el dramatismo de las paradas anteriores, pero resume la historia de Comillas mejor que cualquier panel: sin el apellido López, este pueblo seguiría siendo una aldea de pescadores y no el destino de las élites de Madrid y Barcelona. Es una parada corta, que cabe entre una visita y la siguiente: diez minutos bastan para verlo, leer la inscripción y entender por qué aquí todo lleva su apellido. Va en sexto lugar porque ayuda a atar los cabos de las cuatro paradas monumentales anteriores.

Fuente de los Tres Caños
Bajamos del plano monumental al casco histórico, donde la vida de Comillas sigue siendo la de siempre: callejuelas empedradas, casonas con escudo y una fuente de tres caños que sirve de punto de encuentro. La ponemos en séptimo lugar porque cumple una función distinta a las anteriores: es el sitio para parar a beber agua, mirar fachadas y decidir dónde comer antes de seguir.

Playa de Comillas
Cierra la lista porque es lo que recomendamos hacer al final del día, cuando los pies piden descanso: una playa de arena fina a pocos minutos a pie del casco histórico, con la villa de fondo. Hay que mirar la marea antes de bajar, porque con pleamar el arenal se estrecha mucho. Además, en otoño e invierno es un paseo agradable, sin la multitud del verano, y cierra el recorrido con aire de mar después de tanta piedra y tanto ladrillo.

Lo que hay que saber
Si te preguntas qué ver en Comillas con poco tiempo, prioriza el Capricho, Sobrellano con su capilla y el cementerio; el resto cabe sobre la marcha. Desde Bareyo son unos 45 minutos en coche por la A-8; lo más cómodo es aparcar una sola vez y recorrer la villa a pie, porque las paradas quedan a pocos minutos unas de otras.
Los horarios cambian por temporada: en invierno el Capricho cierra antes, por lo que conviene comprobarlo en la web oficial de entradas antes de ir. Para el interior de Sobrellano necesitarás visita guiada, y para el resto de monumentos y la información general del municipio tienes la ficha de Comillas en Turismo de Cantabria. Si quieres preparar a fondo la primera parada, tenemos una guía de visita del Capricho de Gaudí con todos los detalles prácticos.
«Comillas es el único pueblo de Cantabria donde Gaudí, Domènech i Montaner y Llimona caben en un mismo paseo.»
Comillas se disfruta mejor sin prisas y con una base cómoda cerca, a unos 45 minutos por autovía. Es parte de lo que hace de Bareyo un buen punto de partida para conocer la costa cántabra: de aquí se llega a villas como esta y se vuelve a un lugar tranquilo donde dejar el coche y descansar.
Bareyo Residences está en el corazón de ese entorno, con playas, rutas y pueblos con historia a un corto trayecto.



