Cuberris, Antuerta, Noja, Langre. Si has pasado un verano en Bareyo, seguramente ya conoces estas cuatro playas — las tenemos a cinco y veinte minutos, y las contamos con detalle en nuestra guía de playas cercanas. Pero la costa cántabra no termina ahí. Sigue hacia el este, hacia Laredo, Santoña y Castro-Urdiales, hasta casi rozar el País Vasco, con arenales que multiplican por cuatro el tamaño de los que tenemos a la puerta.

Es la excursión que reservamos para el día en que el plan no es solo tumbarse en la arena, sino comer en un pueblo distinto, callejear un rato y volver tarde. Nada de esto exige madrugar ni renunciar a la comodidad de tener la costa cerca — son entre veinte minutos y tres cuartos de hora en coche.

Vista aérea de la costa oriental de Cantabria, acantilados y arena dorada, luz de mañana

Reunimos aquí cuatro paradas pensadas para el día que quieres cambiar de paisaje sin salir de Cantabria: una playa urbana con paseo marítimo, otra dentro de un parque natural, una tercera en un pueblo con castillo, y dos calas que casi nadie de fuera conoce. Ninguna repite lo que ya vimos en la guía de playas cerca de Bareyo — para esas cuatro playas de referencia, mejor consulta ese artículo antes de venir.

Playa de la Salvé, en Laredo

Laredo está a unos 25 minutos por la A-8. Su playa de La Salvé supera los cuatro kilómetros de longitud — de las más largas de Cantabria — con arena dorada, oleaje suave y un paseo marítimo con todos los servicios: chiringuitos, alquiler de hamacas, aparcamientos, socorristas en temporada alta. Es la opción cuando el grupo incluye a alguien que prefiere comodidad sobre paisaje virgen. La zona de Puntal, en el extremo, es una lengua de arena solo accesible en barco desde Santoña — un plan distinto para quien busca algo menos convencional que un día de playa normal. El casco antiguo de Laredo, con sus soportales y su torreón medieval, queda a un paseo del paseo marítimo, así que la excursión da para algo más que un rato de baño.

Playa de la Salvé en Laredo, paseo marítimo y arena dorada en un día soleado de verano

Playa de Berria, en Santoña

Veinte minutos de Bareyo, en Santoña, la playa de Berria se extiende más de dos kilómetros dentro del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, entre el monte Brusco y el macizo del Buciero. La arena es fina y dorada, con pendiente suave que deja mucha playa seca incluso con marea alta. Detrás, la marisma — una de las zonas húmedas más relevantes del norte de España para aves migratorias. Es de las playas con Bandera Azul de la zona, y probablemente la más fotogénica de esta lista por el contraste entre el verde del monte y el azul del Cantábrico.

Playa de Berria en Santoña vista desde el monte, con la marisma al fondo

Playa de Brazomar, en Castro-Urdiales

Castro-Urdiales, a unos 40 minutos, casi en el límite con el País Vasco. Playa de Brazomar es pequeña — 400 metros — pero está en pleno centro urbano, en la desembocadura del río del mismo nombre, con el castillo-faro de Santa Ana y la iglesia gótica de Santa María vigilando desde el puerto. El plan aquí no es solo la playa: es aparcar, bañarte, y comer marisco en la lonja sin volver a coger el coche. Cinco municipios de la costa cántabra lucen este año Bandera Azul, y Castro-Urdiales es uno de ellos.

Playa de Brazomar en Castro-Urdiales con el castillo-faro de Santa Ana al fondo

Sonabia y Oriñón, en el extremo de la costa oriental

Más allá de Laredo, ya en el límite con Cantabria oriental, dos calas que casi nunca aparecen en las guías al uso. Sonabia es pequeña y salvaje, encajada entre acantilados donde a veces se ven volar buitres leonados — no hay chiringuito ni socorrista, así que toca llevarlo todo. A pocos minutos, Oriñón abre una bahía más amplia, con dunas y la desembocadura de un río que la hace popular entre quienes empiezan a surfear. El acceso a ambas es sencillo en coche, con aparcamiento junto a la carretera, pero conviene revisar la previsión de oleaje antes de bañarte — el Cantábrico aquí llega sin las protecciones naturales de las playas más resguardadas. Ninguna de las dos es para un grupo grande con niños pequeños — sí para una pareja o un grupo que busca algo distinto al día de playa convencional.

Cala de Sonabia entre acantilados salvajes, luz de atardecer

Lo que hay que saber

Distancia desde Bareyo: Berria, 20 min; Salvé (Laredo), 25 min; Sonabia y Oriñón, 35-40 min; Brazomar (Castro-Urdiales), 40 min. Con niños pequeños: Berria y Salvé, por servicios y accesos. Sonabia y Oriñón, mejor para grupos sin niños muy pequeños. Aparcamiento: amplio y gratuito en Berria y Salvé; limitado en el centro de Castro-Urdiales en temporada alta — mejor llegar antes de las 11h. Antes de venir: si buscas las playas más cercanas a las villas, consulta primero nuestra guía de playas cerca de Bareyo.

No hace falta irse muy lejos para que la costa cambie de cara. Cuarenta minutos separan la calma de Bareyo del bullicio marinero de Castro-Urdiales.

Todas estas playas comparten algo: se llega en coche desde Bareyo en menos de lo que se tarda en llegar a algunas playas del extrarradio de las grandes ciudades. Es una de las ventajas reales de tener aquí la base de operaciones — la costa oriental entera queda a un salto, sin renunciar a las cuatro playas de referencia que tenemos a cinco minutos.

Bareyo Residences está en el centro de este mapa. Disponible para reservar desde septiembre de 2027.