Los parques cubiertos de Cantabria más útiles para ir con niños cuando llueve son La Robleda (Puente San Miguel) y el Manuel Barquín (Torrelavega), ambos gratuitos, y los de pago de Santander y El Astillero: Diver Jump, Aventura Park y Astiaventura. Todos están a una hora de coche de Bareyo o menos.

En Cantabria llueve a menudo, y en otoño más. Con niños, un día gris no tiene por qué acabar en el sofá: la región tiene una pequeña red de parques infantiles con techo donde se puede correr, trepar y saltar sin paraguas.

Niños jugando en un parque infantil cubierto en un día de lluvia, vista general del interior

Hemos separado los que son de acceso libre de los que cobran entrada, porque cambian mucho el presupuesto de la tarde. Todos tienen algo en común: son sitios pensados para gastar energía, no para pasear. Y salvo La Robleda, que queda más lejos, se llega desde Bareyo en menos de una hora.

Parques cubiertos en Cantabria gratuitos: La Robleda y Torrelavega

El más espectacular está en Puente San Miguel, en el municipio de Reocín, junto a Santillana del Mar. El parque infantil de La Robleda ocupa unos 855 metros cuadrados bajo una estructura con forma de castillo: los niños suben por dentro, llegan a la parte alta y bajan por toboganes. Está dividido en dos zonas, así que los más pequeños no comparten espacio con los mayores. La entrada es libre y gratuita. Desde Bareyo hay que contar alrededor de una hora de coche, de modo que encaja mejor como parada en una jornada que combine Santillana del Mar y Altamira.

Estructura en forma de castillo del parque infantil de La Robleda, en Puente San Miguel

Más cerca de la autovía está Torrelavega, con su propia oferta. El parque Manuel Barquín, en la calle Cid, abrió en 2018 como espacio cubierto con juegos variados y equipamiento adaptado para niños con discapacidad. Y el Ayuntamiento anunció en su día que el parque de Nueva Ciudad sería el segundo cubierto de la ciudad. Son planes de media tarde, sin entrada ni reserva, y con la ventaja de que se puede combinar con un chocolate caliente en el centro.

Parques cubiertos municipales de Santander

En Santander hay varios parques infantiles cubiertos de titularidad municipal repartidos por la ciudad: en la plaza Amaliach de Tetuán, en la plaza del Regimiento (zona de General Dávila, cerca de María Cristina) y en la zona infantil principal del Parque de las Llamas, en la avenida de la Constitución. Son gratuitos y no necesitan planificación. Su límite es el tamaño: están pensados para una hora de juego, no para una tarde entera. Para eso hay otras opciones, que ya cobran entrada.

Camas elásticas y bolera en Diver Jump Santander

Diver Jump es el plan para niños que ya han superado la edad del tobogán. El local de Santander supera los 2.000 metros cuadrados, con decenas de camas elásticas y una bolera de cuatro pistas, de manera que la familia puede repartirse: unos saltan y otros juegan a los bolos. La tarifa publicada ronda los 10 euros por hora de lunes a jueves y 12 de viernes a domingo, con hora adicional a 8 euros. Se exigen calcetines antideslizantes, que se compran allí por unos 2 euros.

Zona de camas elásticas de Diver Jump Santander con niños saltando

Lo que hay que saber

  • Los de La Robleda, Torrelavega y los municipales de Santander son gratuitos. Diver Jump, Astiaventura y Aventura Park cobran entrada.
  • Distancias aproximadas desde Bareyo: El Astillero, unos 30 km. Santander, 40 minutos. Torrelavega, algo menos de una hora. Puente San Miguel, una hora.
  • Los parques de pago tienen horarios de tarde y variables: llama antes de ir.
  • En Igollo de Camargo, Kokopark recibe a niños de 3 a 12 años, con zona gratuita para menores de 3.
  • Lleva calcetines para los saltos y una muda para los pequeños.
  • Si el plan acaba en merienda o cumpleaños, nuestra guía de meriendas y cumpleaños infantiles cerca de Bareyo es un buen siguiente paso.

"Un parque cubierto no sustituye a la playa, pero convierte un día de lluvia en uno de los que los niños recuerdan."

Quien se aloja en Bareyo suele saber que el tiempo en la costa cambia varias veces al día. Por eso, tener localizado un parque cubierto a mano es parte de organizar bien una estancia con niños: la lluvia sigue dejando la tarde libre, y la playa de Ajo vuelve a estar ahí cuando escampa.