La hora del vermú en Cantabria es sobre todo domingo al mediodía: una copa de vermú de grifo con unas rabas o unas patatas aliñadas, de pie en la barra o en una terraza. En Santander, las direcciones de referencia son Vermutería Solórzano y Bar del Puerto; en Santoña, La Anchoateca La Mutua lo combina con anchoa. Todas están a menos de 40 minutos de Bareyo.

En Cantabria al aperitivo se le llama «tomar el blanco», y el domingo al mediodía sigue siendo sagrado: familias enteras ocupando barras y terrazas entre las 12:00 y las 14:00, una copa de vermú de grifo en la mano y una ración pequeña para picar de fondo. No hace falta reservar mesa ni vestirse de domingo: es un rato corto, de pie, que en Santander se ha convertido casi en una institución.

Terraza con mesas al aire libre en el casco antiguo de Santander a la hora del aperitivo

Cerca de Bareyo, la ruta natural del vermú pasa por Santander, a poco más de media hora, y por Santoña, todavía más cerca. No son las únicas paradas posibles, pero sí las que llevan más años haciendo bien lo mismo: vermú de solera, producto local y sin complicarse la vida.

La tradición del vermú: por qué en Santander se llama «el blanco»

El vermú de grifo que se sirve en Santander tiene nombre propio: aquí se le llama «el blanco», por el color pálido de las variedades secas que se popularizaron a mediados del siglo XX en los bares del centro y del barrio pesquero. La costumbre se afianzó en las barras cercanas al puerto, donde los pescadores bajaban a tomar el aperitivo antes de comer, y de ahí nace buena parte del maridaje que todavía funciona hoy: vermú con rabas de calamar, con bígaros o con quisquillas, casi siempre productos que llegaban esa misma mañana de la lonja.

Vermutería Solórzano: el clásico de Peña Herbosa

Abrió en 1941 en la calle Peña Herbosa y apenas ha cambiado desde entonces: la barra de mármol, los toneles a la vista y una carta corta centrada en el vermú de solera. Se pide de pie, casi siempre acompañado de rabas o de una ración de croquetas, y en fin de semana es habitual encontrar cola en la puerta a la hora del aperitivo.

Interior de la Vermutería Solórzano en la calle Peña Herbosa, Santander, barra clásica de mármol

Bar del Puerto: rabas frente al mar

A pocos minutos, en la calle Hernán Cortés, el Bar del Puerto lleva cuatro generaciones sirviendo el mismo ritual: barra de madera, vermú de grifo y sus rabas de calamar, consideradas entre las mejores de Cantabria por buena parte de la ciudad. Si prefieres una terraza con vistas en lugar de barra, La Mayor, en la calle Juan de la Cosa, y la terraza del Balneario de la Magdalena, frente al Palacio, son dos alternativas habituales para el mismo plan con más sitio para sentarse.

Ración de rabas de calamar y copa de vermú de grifo en la barra del Bar del Puerto, Santander

La Anchoateca La Mutua, en Santoña

En Santoña, a menos de 20 minutos de Bareyo, el vermú se combina con lo que mejor sabe hacer el pueblo: la anchoa. La Anchoateca La Mutua está especializada en anchoa cántabra y ofrece catas con distintas conserveras servidas junto a vermú y sobao pasiego, una combinación que aquí se ha convertido en marca de la casa. Es un local pequeño, así que en temporada alta conviene llegar pronto para encontrar sitio en la barra.

Tabla de anchoas y vermú servidos en La Anchoateca La Mutua, Santoña

Otras zonas de tapeo si el plan se alarga

Si después del vermú apetece seguir, Turismo de Cantabria señala dos zonas de referencia para completar la ruta en Santander: el entorno de Puerto Chico y la Plaza Porticada, en pleno centro, y El Sardinero, que se extiende desde La Magdalena hasta el Cabo Menor con su propia oferta de bares y terrazas frente al mar. Ninguna de las dos queda lejos de las direcciones de este artículo, así que se puede encadenar todo en el mismo paseo sin coger el coche.

Lo que hay que saber

Horario: el vermú se toma sobre todo entre las 12:00 y las 14:00, especialmente los domingos; entre semana los bares abren pero hay menos ambiente. Precio: una copa de vermú con una ración pequeña suele rondar los 6-10€ por persona, aunque conviene confirmarlo en cada local porque no todos publican carta de precios. Cómo llegar: Santander está a poco más de media hora de Bareyo por la A-8, y Santoña a menos de 20 minutos por la CA-141; en ambos casos el aparcamiento en el centro se complica los fines de semana de buen tiempo, así que conviene llegar con margen. Si el plan se alarga hasta la tarde, en Santander merece la pena seguir con una ruta de pinchos: tenemos una guía con la ruta de tapeo que no falla para completar la jornada.

El vermú de Cantabria no se entiende sin las rabas de calamar al lado: es la pareja de baile que ningún bar del puerto se atreve a separar.

El plan del vermú es de los que mejor encajan en una escapada corta desde Bareyo: se sale a media mañana, se recorren un par de barras y se vuelve a comer con calma. Es justo el tipo de plan que iremos recomendando a los huéspedes de Villa Camino y Villa Monte cuando abran sus puertas, con la disponibilidad ya prevista para septiembre de 2027.