Santander se recorre en un día de este a oeste: el centro histórico y el Mercado de la Esperanza por la mañana, el Centro Botín y el Paseo de Pereda a mediodía, la península de la Magdalena por la tarde y El Sardinero para cerrar. Desde Bareyo son unos 40 minutos en coche.

Santander se entiende mejor a pie y siguiendo el agua. La bahía lo ordena todo: el puerto y el casco antiguo a un lado, la península de la Magdalena en la punta y las playas de El Sardinero mirando al Cantábrico. Un incendio en febrero de 1941 arrasó buena parte del centro histórico, así que no busques callejuelas medievales: lo que hay es una ciudad reconstruida, de paseos anchos, fachadas de otra época y mucho mar.

La ruta que proponemos va de lo urbano a lo marino, en el orden en que cada sitio se disfruta mejor: mercado y catedral con la ciudad aún despierta, el arte y el puerto a mediodía, y el paseo largo por la Magdalena y El Sardinero cuando la tarde se alarga.

Desde Bareyo, Santander queda a unos 40 minutos en coche. También puedes dejar el coche en Somo y cruzar la bahía en barco, un trayecto de unos 20 minutos que te deja junto al centro.

Vista general de la bahía de Santander desde el Paseo Marítimo, con el puerto y la ciudad al fondo

Qué ver en Santander por la mañana: catedral y Mercado de la Esperanza

Empieza por el centro, antes de que se llene de gente. La catedral de la Asunción, de origen gótico, se alza en la parte alta del casco; el incendio de 1941 la dañó y buena parte de lo que se ve hoy es reconstrucción, pero conserva la cripta del Cristo, que es lo más antiguo y lo que más merece la pena bajar a ver. Los horarios de visita dependen de los oficios religiosos, así que confírmalos antes.

A unos cinco minutos a pie está el Mercado de la Esperanza, una nave de hierro y cristal donde los puestos de pescado, verdura y queso de la región se ven mejor en un día laborable por la mañana. No hace falta comprar nada: la gracia es mirar qué hay de temporada y entender qué se come en Cantabria.

Interior del Mercado de la Esperanza de Santander con puestos de pescado y verdura por la mañana

El Centro Botín y el Paseo de Pereda frente a la bahía

Baja hacia el mar por los Jardines de Pereda y llegarás al Centro Botín, el edificio de Renzo Piano inaugurado en 2017 que parece suspendido sobre la bahía. Su fachada está cubierta de piezas cerámicas que cambian de tono según la luz, y merece la pena rodearlo aunque no entres a las salas de exposiciones: es la mejor forma de ver la ciudad desde el agua.

Desde allí, el Paseo de Pereda es el eje del paseo marítimo, con palmeras, fachadas de finales del siglo XIX y principios del XX, y bancos orientados a la bahía. Es también el momento de comer. La zona de Cañadío y las calles que la rodean concentran bares de pinchos y raciones; si no quieres hacer cola, llega antes de las dos.

Fachada cerámica del Centro Botín sobre la bahía de Santander con luz de mediodía

La península de la Magdalena: palacio, acantilados y faro

Por la tarde toca el paseo grande. La península de la Magdalena es un parque público de acceso libre, con jardines, pequeñas playas y miradores a ambos lados del cabo. Se recorre en circuito en una o dos horas sin prisa, y desde la punta se ve el faro de la isla de Mouro, una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.

El palacio, construido entre 1908 y 1912 como residencia de verano de Alfonso XIII, se visita con guía en pases reducidos. El último precio que hemos visto publicado era de 6,50 euros, con entradas anticipadas en la web del palacio. Como los horarios cambian con la actividad de la universidad que ocupa el edificio en verano, mira el calendario antes de contar con la visita.

Palacio de la Magdalena en Santander

Cómo terminar el día en El Sardinero y el faro de Cabo Mayor

Desde la Magdalena se llega a pie a El Sardinero en unos 20 minutos, por un paseo con vistas. Las dos playas, la Primera y la Segunda, forman una media luna urbana con los Jardines de Piquío y el Gran Casino como telón de fondo. Si vas en otoño, el plan es paseo y no baño. Si quieres saber cómo funcionan los accesos, las mareas y los servicios, la guía de la playa del Sardinero lo recoge con detalle.

Si aún queda luz, el faro de Cabo Mayor, unos tres kilómetros al oeste, es un buen sitio para ver caer el sol sobre el mar abierto y despedir el día con el Cantábrico de frente.

Playa del Sardinero al atardecer con los Jardines de Piquío y el Gran Casino al fondo

Lo que hay que saber

Distancia: unos 40 minutos en coche desde Bareyo; también puedes cruzar la bahía en barco desde Somo en unos 20 minutos. Cuánto se anda: la ruta es mayormente llana, con alguna cuesta entre el casco y el puerto, así que calza zapatillas cómodas. Aparcar: deja el coche en uno de los aparcamientos subterráneos del centro y haz la ruta a pie; en la Magdalena y El Sardinero el aparcamiento en superficie se llena en fines de semana soleados. Si llueve: el Centro Botín, el Museo Marítimo y el palacio funcionan como plan cubierto. Antes de ir: confirma horarios y precios de la catedral, el palacio y las exposiciones en el portal de Turismo de Santander.

Santander se ve mejor andando y siguiendo el agua, de la plaza al faro.

Bareyo está a las puertas de Santander sin tener su ruido: puedes dedicar un día a la capital y volver a dormir a un rincón tranquilo de Trasmiera. Desde Bareyo Residences, la ciudad queda lo bastante cerca para repetir y lo bastante lejos para desconectar al regresar.