Alpacas de la Tierruca, en Llanos de Penagos, es una granja de alpacas que organiza visitas guiadas de unas dos horas para conocer, dar de comer y acariciar a los animales. Está a menos de una hora de Bareyo, cerca de Santander, y es una de las pocas experiencias de este tipo en Cantabria pensada para ir con niños.
Las alpacas no son animales autóctonos de Cantabria —vienen de los Andes de Perú, Bolivia y Chile— pero desde hace unos años hay una pequeña ganadería en Llanos de Penagos, a un cuarto de hora de Santander, donde se han hecho un hueco entre las vacas y los caballos del paisaje pasiego. Se llama Alpacas de la Tierruca, y sus dueños la abrieron al público para que quien quiera pueda acercarse a conocerlas de cerca.

No es un zoo ni un parque de atracciones: es una explotación ganadera real, dedicada a la cría de alpacas y a la venta de su fibra, que además organiza visitas guiadas para grupos pequeños. La experiencia combina explicación —cómo se cuida una alpaca, qué se hace con su lana, por qué escupen cuando se enfadan— con el contacto directo: darles de comer zanahoria de la mano y acariciar su pelo, que es mucho más suave de lo que parece en las fotos. Con la fibra que esquilan cada año hacen también gorros, bufandas y otras piezas de punto que se pueden comprar al terminar la visita, si te ha conquistado alguna de ellas.
Dónde está Alpacas de la Tierruca y cómo llegar desde Bareyo
La granja está en Llanos de Penagos, en la calle La Regata, a unos 25 minutos de Santander por carretera. Desde Bareyo, contando el tramo hasta la capital, la visita queda a menos de una hora en coche —una de las escapadas más cortas de esta guía—. El acceso es sencillo y hay aparcamiento junto a la entrada, pensado para que las familias con niños pequeños o carritos no tengan que caminar mucho hasta llegar a los animales. Puedes ver más rincones del municipio en la ficha de Turismo de Cantabria sobre Penagos.
Cómo es la visita guiada
Las visitas se organizan en grupos reducidos, con un máximo aproximado de doce personas por turno, y siempre con reserva previa —no se puede llegar sin avisar—. Según el día, hay turno de mañana o de tarde: los fines de semana y festivos suele haber grupo a media mañana, y entre semana el turno se mueve a la tarde. Durante el recorrido, de casi dos horas, el guía va presentando a cada alpaca por su nombre y su carácter —hay tímidas, curiosas y alguna que se acerca directamente a buscar comida— antes de dejar que los visitantes les den de comer y las toquen bajo su supervisión.

Consejos para ir con niños
Es una actividad pensada para todas las edades, pero especialmente agradecida con niños entre 3 y 10 años: el contacto con animales mansos, la escala reducida de la granja y una duración que no es ni muy corta ni excesivamente larga hacen que aguanten bien la atención. Conviene calzado cómodo que se pueda manchar de barro si ha llovido, y llevar una muda de repuesto por si acaso. Las alpacas suelen dejarse acariciar sin problema, pero como con cualquier animal conviene seguir siempre las indicaciones del guía y no forzar el contacto si el animal se retira. Si a la familia le gusta la fotografía, el mejor momento suele ser nada más empezar la visita, cuando los animales todavía están tranquilos y no se han acercado en masa buscando comida.

Lo que hay que saber
Reservas: imprescindibles, no se admiten visitas sin cita previa; se gestionan por teléfono o a través de la web de la granja. Precio: hay tarifa distinta para adultos y para niños menores de 12 años, y varía según se trate de una visita en grupo familiar o de una visita privada —conviene confirmar el importe actualizado al reservar—. Duración: entre 2 y 2 horas y media. Mejor época: la visita funciona todo el año, aunque en los meses más lluviosos el terreno se embarra y conviene calzado más resistente. Qué llevar: calzado cerrado y algo de abrigo si el día está fresco, porque buena parte de la visita transcurre al aire libre. Aparcamiento: gratuito, junto a la entrada de la granja.

No hace falta ir hasta los Andes para acariciar una alpaca: en Llanos de Penagos, a menos de una hora de Bareyo, hay una ganadería entera esperando con las orejas tiesas.
Alpacas de la Tierruca es de esos planes que funcionan casi cualquier día del año y con cualquier tiempo, lo que lo convierte en un comodín perfecto para una tarde en familia cerca de Bareyo. Si buscas más ideas para completar el fin de semana con niños, en nuestra guía de Cantabria con niños tienes más planes que combinan bien con esta visita. Es el tipo de excursión corta que merece la pena tener apuntada para cuando lleguen los primeros huéspedes de Villa Camino y Villa Monte, con la disponibilidad ya abierta para septiembre de 2027.



