Los Valles Pasiegos son la comarca montañosa del interior de Cantabria que reúne las cuencas del Pas, el Pisueña y el Miera. Lo esencial es ver sus cabañas de piedra, las Tres Villas Pasiegas (Vega de Pas, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera) y Villacarriedo, y probar sobaos y quesada.

Desde Bareyo, la costa de Trasmiera se queda atrás en cuanto se toma la carretera hacia el sur. Entre una hora y una hora y media de coche, según el valle elegido, el paisaje cambia a prados en pendiente, vacas y cabañas dispersas por las laderas. Es un plan de día completo que funciona bien cuando el mar no acompaña.
No hace falta recorrerlo todo. La comarca ocupa 599 km² y tiene un puñado de paradas que explican bien cómo vivieron los pasiegos: una cabaña, un museo, un palacio y un obrador. Esta guía las ordena para que el día no se convierta en una sucesión de curvas.
Qué son los Valles Pasiegos y cómo se reparten
Los Valles Pasiegos, también llamados Pas-Miera o Pas-Pisueña-Miera, forman una comarca de 599 km² con Vega de Pas como capital. Se organiza en varios valles: Carriedo (Saro, Selaya, Villacarriedo y Villafufre), Toranzo, Cayón y Luena, además de la Pasieguería, que agrupa las Tres Villas Pasiegas. Los ríos Pas y Pisueña se juntan en Vargas, en Puente Viesgo, y el Miera discurre por el más angosto de los valles cántabros. En lo alto, Castro Valnera llega a 1.707 metros.
Conviene tenerlo claro antes de salir: son valles distintos, con carreteras distintas, y combinar más de dos en un día cansa. Para una primera visita, Carriedo y las Tres Villas dan el retrato más completo.
Las cabañas pasiegas: cómo funcionaba la trashumancia
La cabaña pasiega define el paisaje. Desde el siglo XI, la ganadería trashumante llevó a las familias a las laderas altas de los ríos Miera y Pas, donde levantaron primero cabañas de tabla y después de piedra, las llamadas «casas vividoras». Se ocupaban en primavera y verano, cuando había buen pasto; en invierno se almacenaba heno y la familia bajaba a los núcleos estables.
Muchas siguen en pie, repartidas por prados privados, así que se miran desde el camino y no se entra en ellas. Algunas guías locales sitúan en Estallo, en Vega de Pas, una de las más antiguas, que se remontaría a 1518. Para entender cómo era vivir dentro de una, el museo etnográfico de Vega de Pas recrea el interior de una.

Vega de Pas, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera
Vega de Pas, con 824 habitantes, es la capital de la comarca y el mejor punto de partida. En la plaza del Doctor Madrazo se ven casonas montañesas con balconadas, y la ermita de San Antonio, del siglo XVIII, alberga el Museo Etnográfico de las Tres Villas Pasiegas: la planta baja era cuadra y la superior, el tascón, servía de vivienda y almacén de heno.
San Roque de Riomiera (412 habitantes) y San Pedro del Romeral (503) completan las tres villas, que no son contiguas entre sí, de modo que unirlas supone carretera. San Roque, en el valle del Miera, queda a unos 17 kilómetros de Liérganes, así que encaja en una ruta que ya incluya el pueblo del Hombre Pez.

Villacarriedo y Selaya: palacio, casonas y amas de cría
En el valle de Carriedo, Villacarriedo está a unos 36 kilómetros de Santander y a unos 17 de Vega de Pas. Su pieza principal es el palacio de Soñanes, del siglo XVIII, hoy convertido en hotel: el acceso al interior depende del establecimiento, así que si quieres verlo conviene llamar antes.
Selaya, en el mismo valle, tiene el Museo de las Amas de Cría Pasiegas, dedicado a las mujeres de la zona que criaban a hijos ajenos. Los horarios cambian según la temporada, por lo que es mejor comprobarlos antes de ir.

Sobaos y quesada: lo que se come en los valles
Sobaos y quesada son los dos dulces más ligados a la cocina pasiega, y se compran en los obradores de los propios pueblos. Salen bien de viaje, así que son el recuerdo más práctico del día. Si quieres comparar antes de elegir, nuestra guía de las mejores quesadas de Cantabria reúne obradores verificados en los valles y en la costa.
Lo que hay que saber
- Distancia: entre una hora y una hora y media en coche desde Bareyo, según el valle.
- Carreteras: de montaña, estrechas y con curvas; en cotas altas puede haber niebla.
- Tiempo: un día completo; mejor no más de dos valles.
- Museos: los de Vega de Pas y Selaya tienen horarios variables; confírmalos en la oficina de turismo o en la web de Turismo de Cantabria.
- Cabañas: son propiedad privada; se miran desde el camino.
- Qué llevar: calzado cerrado y una prenda impermeable.
Los Valles Pasiegos no se visitan para ver mucho, sino para entender cómo se vivió en lo alto.
Volver de los valles a la costa de Trasmiera tiene su gracia: en poco más de una hora se pasa del prado de montaña a la ría de Ajo. En Bareyo Residences, a pocos minutos de esa ría, un día entre cabañas y obradores acaba en una casa tranquila, sin prisa por llegar a cenar.



