Qué ver en Limpias: el santuario del Santísimo Cristo de la Agonía, el casco con casonas indianas y el palacio de Eguílior, hoy Parador, y la ría del Asón con la reserva de las Marismas de Santoña. Se recorre en medio día y es una parada tranquila entre Laredo y Colindres.

Limpias suele aparecer en las guías por una sola razón, su Cristo, y se queda corta. Es un municipio pequeño, de unos 1.980 habitantes, que reparte su interés entre un santuario de peregrinación, un puñado de casas del siglo XVIII y XIX y un tramo del río Asón que desemboca a la altura de Colindres. Desde Bareyo es un destino de media jornada que encaja bien en un día de lluvia o entre dos paradas de costa, y que casi nunca tiene aglomeraciones.

Esta guía recoge lo que merece la pena y en qué orden verlo, con los datos que hemos podido contrastar y sin inventar horarios: los de visita cambian y conviene confirmarlos antes de ir.

Vista general del casco de Limpias junto a la ría del Asón

Qué ver en Limpias: el santuario del Cristo de la Agonía

El motivo principal de la visita es la antigua iglesia parroquial de San Pedro, hoy santuario del Santísimo Cristo de la Agonía. El templo es Bien de Interés Cultural de Cantabria, y según la tradición la talla llegó a Limpias en 1755. La fama del Cristo viene de los fenómenos que, según los fieles, se produjeron en torno a 1919: que sus ojos miraban a quienes rezaban o que sudaba sangre. Sea cual sea tu posición ante esos relatos, el interior merece una parada por su retablo mayor rococó, uno de los más representativos de Cantabria.

Es un lugar de recogimiento, así que conviene entrar en silencio y evitar las visitas durante los oficios. En septiembre se celebra el triduo del Cristo, los días 12, 13 y 14, y es cuando el pueblo recibe más visitantes.

Fachada del santuario del Santísimo Cristo de la Agonía en Limpias

Un paseo entre casonas indianas y el palacio de Eguílior

El casco de Limpias es corto, pero conserva ejemplos de la arquitectura que dejaron los indianos y los comerciantes del XVIII. En el barrio de Espina está la Casa Manero, de estilo indiano, con fachada y blasón central. Otras construcciones destacadas son la Casa de Don Juan Cosme de Albo, de 1723, y la Casa-Lonja de José del Rivero Palacio, del siglo XVIII. El edificio más llamativo es el palacio de Eguílior, del siglo XIX, que perteneció al conde de Albox y desde 2004 funciona como Parador. Se aprecia bien desde fuera y no es necesario alojarse para pasear por su entorno.

Si te interesa este tipo de arquitectura, nuestra guía sobre los palacios y casonas indianas de Cantabria amplía la visita con otras seis casas del legado americano.

Palacio de Eguílior y casonas indianas del barrio de Espina

La ría del Asón y las Marismas de Santoña

Limpias está en la desembocadura del Asón, que forma una ría antes de salir al Cantábrico a la altura de Colindres. Parte del término municipal está dentro de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, zona ZEPA de especial importancia para las aves migratorias. Es un lugar para mirar con calma, con prismáticos si los tienes, sobre todo en otoño, cuando llegan las aves de paso. Tradicionalmente el río se ha usado también para la pesca recreativa y como piscina natural en verano.

Para completar la visita con aves, la guía de observación de aves en las Marismas de Santoña explica qué especies buscar y desde dónde.

Ría del Asón y marismas con aves en la desembocadura a la altura de Colindres

Picatostes con chocolate: la merienda de Limpias

La gastronomía local es sencilla y reconocible: los picatostes con chocolate son la merienda tradicional de la zona, en contraste con los sobaos que dominan en las comarcas pasiegas. Es un buen cierre para una visita corta, sobre todo si el día es frío. No recomendamos aquí ningún establecimiento concreto porque no hemos podido verificar horarios ni cartas actuales; pregunta en el pueblo o en la oficina de turismo de la zona.

Lo que hay que saber

La visita completa lleva entre dos y tres horas. El horario del santuario y de las visitas varía, así que confírmalo con antelación en Turismo de Cantabria. Limpias limita con Laredo, por lo que se combina bien con nuestra guía de qué ver en Laredo. Respeta el silencio en el santuario y las zonas de reserva natural, y lleva calzado cómodo para pasear junto a la ría. En otoño y con marea baja la ría muestra más orilla y se ven mejor las aves, pero conviene consultar las mareas antes de acercarte al agua; no hay que adentrarse en el fango. Si la visita te sabe a poco, Laredo y Colindres están al lado y permiten alargar el día con un paseo marinero.

«Limpias se recorre en medio día, pero se recuerda más que muchos destinos que piden dos.»

Limpias muestra una Cantabria más tranquila, de ríos, casonas y devoción popular, a un corto trayecto de la costa. Es parte de lo que hace de Bareyo una buena base para conocer la región sin prisa, y Bareyo Residences ofrece el sitio donde volver a descansar al final del día.